Mientras en la Cámara de Diputados recién empieza la pelea de bloques por definir quién se quedará con el cetro del primer opositor, que ya reclamó Elisa Carrió y un día después también el radicalismo, es aún muy poco claro cómo quedarán los números finales para conseguir ese premio. A la denuncia del radicalismo de errores en la confección de planillas de votos para diputados se sumó otra similar del lavagnismo, sin contar los conocidos cuestionamientos de la Coalición Cívica.
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Será difícil que los números se modifiquen en el escrutinio definitivo que, para el caso de los diputados, comenzará el martes próximo. Pero más difícil aún empiezan a perfilarse algunos alineamientos.
De acuerdo con los votos contabilizados en las planillas hasta ahora, Camaño no podría ingresar a la Cámara de Diputados. En ese caso, como en el de Irma Roy, primera en la lista del Frejuli, les cabe el piso que establece la ley electoral de la provincia de 3% del total del padrón para poder acceder a una candidatura.
La lista del lavagnismo bonaerense consiguió 234.746 votos, contra más de 300.000 que necesitaría para renovar su banca en Diputados. Algo similar le sucede a Roy, que obtuvo unos 2.000 votos más que Camaño.
Pero los seguidores de Lavagna no creen que todo esté terminado. Recién el martes comenzará el escrutinio definitivo de los votos para diputados y senadores. Hasta ahora, se están contabilizando los sufragios para presidente de la Nación. «La duda no se va a aclarar hasta ver el conteo», dijo ayer Jorge Sarghini.
Tal como habían denunciado también los radicales, hay datos en muchas de las planillas que pudieron ver los fiscales de UNA que no los convencen: «De las observaciones de planillas que se pudo hacer hay vuelcos dudosos. Por ejemplo, hay muchas mesas donde nuestra lista aparece con cero votos, es extraño», explicó Sarghini, que preside el bloque Justicialista Nacional prácticamente desaparecido de Diputados de acuerdo con el resultado de estas elecciones.
El caso de Sarghini también es peculiar dentro de la pelea que ya se da en el Congreso para captar votos dentro de la oposición.
El Justicialismo Nacional -el grupo de ex duhaldistas ahora lavagnistas-tendrá 11 diputados hasta el 10 de diciembre. Ese día desaparecerá. Del grupo sólo sobrevivirá Sarghini hasta 2009. El resto de los que siguen, Juan José Alvarez, que renovó mandato, y Francisco de Narváez, pasarán ahora a sumar en el macrismo. Por eso, la pelea por la banca de Camaño parece crucial para Sarghini, aunque resulte estéril.
Por su parte, Sarghini, aunque solo, no sumará a ninguna de las bancadas opositoras: «No sé qué voy a hacer, pero tengo claro adónde no voy a ir», le dijo ayer a este diario. En esa lista incluye al bloque radical, con el que fue junto a Lavagna en alianza en las últimas elecciones. Es sólo una muestra más de las diferencias que mantuvieron los dos grupos durante la campaña y que les quitó margen de acción.
Una de las diferencias: Sarghiniestá en contra de las retenciones a las exportaciones del agro, y los radicales proponen mantenerlas, pero en forma graduada de acuerdo con el producto.
Dificultad
En la Coalición Cívica la situación tampoco está definida. No parece ser tan fácil trasladar el título de jefe de la oposición a ser dueño de los cargos que la Constitución asigna al principal partido de la oposición.
El radicalismo sostiene que si bien tienen 28 diputados y Carrió exhibe 35, no se pueden calcular ambos bloques de la misma forma.
Argumentan, y ayer el socialista Rubén Giustiniani les dio en parte la razón que la Coalición Cívica es un interbloque de partidos, mientas que la UCR tiene la bancada unificada. Además, el radicalismo mantiene aún 9 senadores, mientras el ARI, sumando al socialismo, llega a 5.
Los radicales, de todas formas,tienen otras batallas que pelear que pueden debilitarlos. Tras la derrota que arrastró a Roberto Lavagna a un tercer puesto en las presidenciales,empezaron a aparecer los pedidos de renuncia al jujeño Gerardo Morales, presidente partidario y candidato a vice con el ex ministro. Uno de los que ya se anotó en esa lista es el porteño Rafael Pascual.
Pero Morales termina su mandato en el comité nacional en la primera semana de diciembre, con lo que la reunión convocada en Córdoba por el partido para los últimos días de noviembre deberá decidir también su continuidad o la sucesión. Morales quiere quedarse, pero antes espera algún reconocimiento del partido: fue él quien se cargó la ingrata campaña presidencial con Lavagna sobre los hombros, cuando casi todo el resto de la UCR miró para otro lado o se dedicó a conspirar con el enemigo.
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