29 de abril 2008 - 00:00

Discriminan al poder, como a los pobres

Cristina se quejó ayer de que la discriminan por ser mujer,perdonó a disidentes y lamentó que se comentase el escotede Angela Merkel. ¿Cómo podría eludir un juiciotamaño alarde de la primera ministra de Alemania?
Cristina se quejó ayer de que la discriminan por ser mujer, perdonó a disidentes y lamentó que se comentase el escote de Angela Merkel. ¿Cómo podría eludir un juicio tamaño alarde de la primera ministra de Alemania?
Cristina de Kirchner desplegó ayer todos sus argumentos teóricos y filosóficos para defender su tesis sobre la «escandalosa» persecución que sufre por ser mujer presidente. En plena forma, combinando el enojo con la indignación, embistió al inaugurar el seminario de Alianza de las Civilizaciones, y en párrafos iguales, contra el monopolio «Clarín» y los críticos a los escotes y vestimentas de sus colegas jefas de gobierno; pero dejó para el final un mensaje de esperanza hacia la tolerancia de las ideas ajenas. Cristina de Kirchner comenzó asegurando que son «escandalosas» las cifras de discriminación hacia las mujeres, no sólo las de «escasos recursos», sino también aquellas que como ella ocupan «lugares en los sistemas de poder». La Presidente dijo que la discriminación «no solamente se da en aquellas poblaciones de escasos recursos», sino también «hacia las mujeres que tal vez ocupamos lugares en los sistemas de poder».

Luego de unas cifras, sin fuentes, sobre los datos de la discriminación femenina, explicó cómo vio «escandalizada a la prensa internacional por el escote de una importante política europea», al remitirse a Angela Merkel que hace unas semanas se mostró generosa en una gala operística. Cristina de Kirchner completó su parábola agregando que «nunca vi a nadie escandalizado por la calvicie, por ejemplo, de ningún importante presidente o político»; algo discriminatorio por cierto contra personalidades como Jorge Telerman o Domingo Cavallo, víctimas de innumerables «gastadas» por su ausencia capilar.

Continuó igual la Presidente. Agregó que la discriminación «no es un problema ni siquiera de feminismo o machismo. Es apenas de mediocridad, porque en definitiva, la intolerancia hacia el otro, el no tener la suficiente sensibilidad e inteligencia para comprender al otro, más que una actitud de diferencia, revela poca inteligencia, en el mejor de los casos y mediocridad en la mayoría».

Antes había tenido su momento el monopolio « Clarín». Cristina de Kirchner dijo que habló la semana pasada con la vicepresidenta española,María Teresa Fernández de la Vega, que originalmente estaba invitada al seminario, pero que luego no viajó a Buenos Aires por cuestiones internas de su país. Según la argentina, la europea le dijo que estaba «indignada» contra «Clarín» por haber dicho que no viajaba por estar en contra de la política oficial contra Aerolíneas Argentina. Y que Fernández de la Vega añadió: «¿Cómo pueden publicar cosas como ésas?, ¿cómo puede alguien suponer que una amistad como la tuya y la mía, cómo una relación de la profundidad de la de España y la Argentina puede mutilarse, puede dañarse por actitudes como éstas? Cristina de Kirchner dijo que le pidió permiso a Fernández de la Vega para hacer pública la protesta, a lo que desde Madrid le contestaron: «No solamente puedes contarlo, sino que además te pido por favor que lo hagas, porque no puede manejarse con tanta liviandad e irresponsabilidad una relación tan profunda».

Para el final, Cristina de Kirchner se reservó todo un largo párrafo a favor de la tolerancia y el debate de ideas. Llamó a los presentes en el seminario a «atreverse a pensar diferente y a ver en el otro, aun con las diferencias que puedan separarnos de él, de género, de culto, de ideas, en fin, no un adversario, no un enemigo, sino parte también de la condición humana».

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