17 de mayo 2002 - 00:00

Discurso de Duhalde en la inauguración de la II Cumbre de la Unión Europea, América latina y el Caribe

Señoras y señores: llego a esta Segunda Cumbre de la Unión Europea, América Latina y el Caribe convencido de que los dos legados más importantes son: raíces y alas. España, nuestro anfitrión, como el resto de los países que integran la Unión Europea, representa, para la mayoría de nosotros, nuestras raíces ancestrales. Las alas son nuestros hijos: su educación, su felicidad, su futuro. En definitiva, la posibilidad de proyectarnos en el tiempo. Por ello, es trascendente que pueda hablar en esta Cumbre del tema que nos convoca: "Cómo mejorar la educación de nuestros pueblos".

En la educación, se sustenta y proyecta la igualdad de oportunidades, indispensable para moldear un mundo más justo y equitativo. América Latina en la década de los '90 fijó metas en torno a la infancia que no fueron cumplidas y ello motivó que se redujeran las aspiraciones en lo que respecta a futuros resultados.

La meta de acceso universal a la educación primaria no pudo ser cumplida. Es verdad que la cobertura ascendió de un 78 por ciento a un 82 por ciento, pero la imposibilidad de alcanzar los objetivos, ha motivado que para esta década, la expectativa puede llegar sólo al 90 por ciento.

Desde una perspectiva latinoamericana, el mandato es: contribuir a incrementar la calidad de los sistemas educativos; estimular acciones orientadas a fomentar las justicia social; y valorar la diversidad regional y cultural, focalizando nuestros esfuerzos en atender a los grupos con desigualdades de oportunidades educativas.

Un viejo proverbio chino dice: "Si quieres hacer planes para un año, siembra granos; si quieres hacer planes para diez años, planta árboles; pero si quieres hacer planes para cien años, instruye al pueblo".

Mi país siempre ha puesto durante toda su historia el énfasis en materia educativa. Según los datos del Informe de Desarrollo Humano elaborado por Naciones Unidas en el 2001, Argentina presenta una muy buena tasa de matriculación primaria, secundaria y terciaria en el orden de Latinoamérica. Un porcentaje alto de duración de escolaridad, y en lo que se refiere al género, presenta la mayor tasa de matriculación primaria, secundaria y terciaria de mujeres.

En los últimos quince años de plena vigencia democrática, la matrícula de nivel inicial se incrementó en un 70%, la de nivel primario en un 17%, la de nivel medio, en un 62%, la de nivel terciario o superior no universitario en un 142%; y entre 1998 y 2000, dos años muy difíciles en lo económico, la matrícula universitaria se incrementó un 18%.

Desde los tiempos de Domingo Faustino Sarmiento, maestro y Presidente, fundador de la Argentina moderna, la educación siempre ha sido la herramienta más importante de movilidad social para el pueblo argentino.

A partir de Sarmiento se puede decir que "escuela" es sinónimo de progreso, bienestar y dignidad del Pueblo.
Hoy nos encontramos frente a un doble desafío: sostener los logros alcanzados mediante la prestación de un servicio social indelegable como es la educación, en medio de una tremenda crisis social, y a la vez desarrollar la continuidad de las acciones de transformación educativa, con mayor equidad y calidad. Nuestro desvelo es evitar que, la crisis económica pulverice el sistema educativo alcanzado con tanto esfuerzo. Todos los niños de 5 a 17 años deben estar dentro de la escuela. En su defecto, debemos lograr su retorno a la escolaridad; ese es nuestro desafío.

Hemos trabajado muy duro para garantizar la provisión de becas para hijos de desocupados o quienes padecen situaciones económicas angustiantes. Para mantener el equipamiento mínimo de las escuelas, tanto de su infraestructura, como en la provisión de útiles escolares y equipamiento tecnológico. Para que el maestro y el profesor vuelvan a ser centro de la valoración social, atendiendo a su formación y capacitación continua. Para que, a pesar de la importante disminución del gasto público realizada por el Estado en algo más de 3.000 millones de dólares, el presupuesto destinado a educación se haya incrementado respecto del año pasado.

Sé que los esfuerzos no siempre van acompañados del éxito, pero insisto ¿ no deberíamos soñar un poco más?, ¿no deberíamos arriesgar por la educación como la mayor apuesta de nuestro futuro?.

Estimados colegas: la Argentina está cumpliendo con lo comprometido en la Décima Conferencia Iberoamericana de Educación, celebrada en Panamá en el año 2000. Las cifras expuestas, los programas que llevamos adelante en colaboración con la Sociedad Civil y el PNUD, así lo indican.

Ahora, en el marco de esta propuesta, con la colaboración, la participación y el compromiso de todos los países que asistimos a esta Segunda Cumbre, tenemos el deber de seguir avanzando. Mejorar la educación de nuestros pueblos es una meta y una demostración acabada de amor y de respeto por nuestros hijos. El mundo parece haber entablado una sorda lucha entre la educación y la pérdida de los valores fundamentales .

Queridos amigos, el futuro de nuestra América es la educación y está en nuestra decisión unir fuerzas para este supremo objetivo. Muchas gracias.

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