Sectores críticos del ARI le criticaron a Elisa Carrió la falta de debate interno y el manejo «personalista» del partido, durante el lanzamiento de la corriente interna Espacio Nacional Todos ARI (ENTARI), que lideran la titular de Mujeres Agropecuarias en Lucha, Lucy de Cornelis, y el coordinador de pymes, Roberto Tortosa, en la localidad bonaerense de Avellaneda. Antes de partir hacia Colombia, una Carrió inmutable replicó que las críticas «fortalecen mi liderazgo».
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Entre otras cosas, este núcleo, que cuestiona el entorno de Lilita en el bloque de Diputados, reclamó elecciones domésticas en todos los distritos. «Vamos a seguir luchando por la horizontalidad y la participación en un partido que nos convocó con buenas consignas. No vamos a regalar el esfuerzo hecho hasta ahora», manifestaron a coro De Cornelis, Tortosa y compañía, nucleados bajo la consigna «el ARI es de todos».
Delegados de Neuquén, Chubut, Santa Fe, La Pampa, Córdoba, Buenos Aires y Capital Federal desembarcaron en la sede partidaria del lilismo para cargar contra la «conducción personalista», la «elite que rodea a Carrió» y la falta de debate interno.
• Descontento
El descontento dentro del ARI no sólo alcanza a los militantes que integran la nueva corriente. Las posiciones intransigentes de Carrió, que la ubican en oposición frontal al gobierno de Néstor Kirchner y rompen la alianza electoral con Aníbal Ibarra en jurisdicción porteña, terminaron por caldear los ánimos de varios diputados nacionales que, sin hacer manifestaciones públicas, expresan sotto voce descontento y malestar.
La crisis en el ARI tomó forma antes de las elecciones nacionales. Los primeros en romper con Carrió fueron los socialistas, encolumnados detrás del fallecido Alfredo Bravo. Después fue el diputado bonaerense Mario Cafiero, quien se alejó silenciosamente cuando Carrió no admitió su candidatura a gobernador por la provincia de Buenos Aires.
El acuerdo con el dirigente peronista Juan Carlos Dante Gullo no superó las elecciones porteñas, y el ex diputado Jorge Giles -hasta hace unos meses, secretario parlamentario de la bancada arista-rompió su ficha de afiliación, disconforme por el modo en que Lilita salió a diferenciarse del kirchnerismo.
Entre los rebeldes, sorprendió la ruptura de María del Carmen Podestá, quien fuera el brazo derecho de Carrió y, en particular, el malestar de Graciela Ocaña, que trabajó codo a codo con la diputada chaqueña en la investigación de la causa de lavado de dinero.
Al ser consultada por el encuentro de los disidentes, Carrió respondió con ironía que «esa reunión refuerza mi liderazgo. Me parece bien que el partido empiece a tener vida democrática y que las personas puedan tener legitimidad propia, y no vivan siempre pendientes de mi paraguas. Hay que salir a la calle y construir legitimidad», subrayó.
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