El Congreso comienza esta semana las rituales vacaciones de invierno, aunque nadie se atreve a anunciarlo oficialmente por temor a las represalias de los críticos. Algunos legisladores creen poco atinado cerrar ambas cámaras en medio de la crisis que vive el país. Por eso, amenazan con protestar "a la japonesa": presentar en minoría proyectos a granel y hasta pedir sesiones especiales de carácter testimonial para poner en aprietos a la mayoría ausente. Los senadores, que tomaron la delantera, se juramentaron a suspender 2 semanas para aprovechar la temporada alta. Sin renunciar a los fueros turísticos, los diputados tienen un preacuerdo para bajar al recinto pasado mañana. Pero la insistencia de la UCR a no dar quórum para cerrar el juicio político a la Corte pone en peligro las sesiones futuras.
En Diputados existe un preacuerdo entre las principales bancadas para sacar un paquete de proyectos sin disidencias pasado mañana. Pero la negativa de la UCR a facilitar quórum y así terminar con el juicio político a la Corte pone en peligro todas las sesiones futuras, al menos mientras dure la temporada alta.
En la Cámara alta habrá una protesta a la japonesa de los legisladores que consideran inoportuno mantener esta suerte de fuero turístico en el Congreso. En ausencia de la mayoría, los
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