Distensión: obispos recibieron a Taiana

Política

Es evidente, a esta altura, que Néstor Kirchner y el cardenal Jorge Bergoglio no son dos seres humanos fáciles. Por lo tanto, su aproximación siempre estará condicionada por estados de ánimo, desencuentros momentáneos y hasta algún malentendido. Hechas estas salvedades, ahora, el anuncio: es casi seguro que la Comisión Permanente del Episcopado (que encabeza Bergoglio e integran los obispos que presiden comisiones) solicite una audiencia al Presidente para los primeros días de abril. Y es también probable que Kirchner la conceda. Este fue el resultado principal de la reunión que mantuvieron ayer, en la sede del Episcopado, el canciller Jorge Taiana y el secretario de Culto, Guillermo Oliveri, con el propio Bergoglio; el obispo de Lomas de Zamora, Agustín Radrizzani; el de Tucumán, Luis Villalba; y el subsecretario de la Conferencia, Eduardo Pérez del Lago.

Tanto los prelados como los funcionarios se encargaron de dejar trascender que el encuentro había sido «cordial y distendido». Taiana, habitualmente sobrio, informó que «se habló de muchos temas, especialmente de la política exterior argentina». El Episcopado dejó trascender que se lo indagó al canciller especialmente sobre la detención a la que fue sometido durante el gobierno militar y que también se habló de la crisis que terminó con la gestión de Fernando de la Rúa.

• Temas

El canciller y sus interlocutores eclesiásticos no se conocían personalmente hasta ayer. Rafael Bielsa tampoco había asistido a una reunión de este tipo, a pesar de que el área de Culto es competencia de la Cancillería.

La reunión fue acaso más significativa por los temas que no se trataron que por los que formaron parte de la conversación:

• Bergoglio y los demás obispos felicitaron a los funcionarios por el acercamiento con el gobierno del Uruguay (a las 4 de la tarde, momento del encuentro, parecía mucho más intenso que un par de horas después, cuando fue relativizado por Tabaré Vázquez). El cardenal está informado con detalle de la movilización entrerriana: uno de sus hombres, el obispo Jorge Lozano, acaba de asumir como diocesano de Gualeguaychú.

• No se mencionó, en cambio, la caída de Aníbal Ibarra y el ascenso de Jorge Telerman al Gobierno porteño, a pesar del acompañamiento que el mismo obispo Lozano, por entonces auxiliar de Bergoglio, hizo de la crisis y de los padres de las víctimas de Cromañón. El mismo cardenal habló en su momento de «una ciudad que no llora».

• Taiana se demoró en una larga explicación, sin modulacionesnovedosas, sobre la política exterior de Kirchner. Sobretodo, acerca de las relacionescon Brasil y de la crisis que atraviesa el Mercosur. En cambio, aspectos más inquietantes del vínculo externo, como las transacciones con Hugo Chávez, no habrían formado parte de la charla.

• Tampoco se tocó, según las fuentes consultadas, otro vínculo internacional conflictivo del gobierno: el que mantiene con la Santa Sede. No es casual ese silencio. La comisión de los obispos parece haber encapsulado el caso de Antonio Baseotto, el obispo castrense por cuyo desplazamiento bramó en su momento Kirchner, como una competencia del Nuncio Apostólico Adriano Bernardini y de sus superiores en Roma (el secretario de Estado, Angelo Sodano, y su mano derecha, el argentino Leonardo Sandri). Este deseo de no involucrarse se explica en varias razones: entre ellas, el poco afecto por los modales de Baseotto y la tirantez reinante con la curia romana desde las últimas designaciones de obispos en la Argentina.

• A propósito de esto último, si la reunión de Kirchner con los obispos hay que preverla para los primeros días de abril es porque este sábado Bergoglio dejará Buenos Aires para visitar Roma hasta fin de mes. Renacerán, entonces, las versiones de algún ofrecimiento en la sede de la Iglesia universal. Aun cuando su alejamiento tendría una motivación menos grandiosa: ausentarse de la ceremonia en la cual el obispo José Luis Mollaghan, ex auxiliar de Buenos Aires y de mala relación con él, asumirá como titular de la diócesis de Rosario. Mollaghan fue designado por la Santa Sede con independencia de las opiniones del episcopado local, que hubiera preferido al salesiano Radrizzani, uno de los contertulios, ayer, de Taiana.

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