Dividido, el peronismo podría perder en más de 70 distritos

Política

La verdad veintiuno del peronismo reza, aunque no se cumple casi nunca, que «el que pierde ayuda». Quizás el destino del PJ en la provincia de Buenos Aires dependa de que ese axioma -que la historia probó una y otra vez- haga regir su vigencia a partir de la noche del 23 de octubre.

Pero, en principio, la ruptura entre Néstor Kirchner y Eduardo Duhalde -que parece hoy insuperable-empieza a perfilar un futuro complejo. Y no se trata, solamente, de cómo y cuánto pueda combatirse en el nivel macro; es decir, en el Congreso nacional y contra el gobierno. Sino de que la fractura en el PJ habilita, como nunca antes (ni siquiera en los años de antagonismo Menem-Duhalde) que la pulseada se derrame hacia los distritos donde el peronismo corre riesgos de padecer derrotas que, de haber logrado la unidad, no hubiesen sido posibles.

Todo, a casi cuatro meses del 23 de octubre, es estimación y pronóstico con margen de error. Sin embargo, los cálculos advierten que tal como está repartido el mapa electoral, el PJ podría perder en, al menos, 70 distritos de la provincia de Buenos Aires.

En 2003, con
Felipe Solá como candidato a gobernador, Chiche Duhalde encabezando la boleta de diputados y Néstor Kirchner apoyando a ambos, el peronismo triunfó en 76 municipios sobre un total de 134. Mejoró así la performance de 1999.

En 2003, la UCR -con el
«efecto De la Rúa» todavía tibio-se quedó con 43 distritos, el vecinalismo en sus diversas variables retuvo 11 ciudades, el ARI de Elisa Carrió festejó en San Martín y Salto, el PAUFE de Luis Patti en Escobar y el Frepobo de Aldo Rico en San Miguel.

Con el cisma
Kirchne r-Duhalde, la colecta de dos años atrás puede mermar a pesar de que, en volumen global, la cantidad de votos que el peronismo, en sus dos formatos -el PJ oficial y el Frente para la Victoria (FpV)aumente respecto de la última elección.

• Crueldad

Surge un factor adicional. La división del peronismo y la desaparición de Duhalde -que antes intervenía, salomómico, para apaciguar, pagando aquí y allá- como «ordenador» de las diferencias locales, aportará cuotas adicionales de crueldad y crudeza a la confrontación.

Ejemplos. Desde hace años,
Manuel Quindimil y José Pampuro tienen una disputa en Lanús que sólo la mediación de Duhalde pudo contener. Lo mismo en Quilmes, entre Aníbal Fernández y Eduardo Camaño, o en La Plata, entre Julio Alak y Alfredo Atanasof.
Mientras reinó el ex presidente, esas malquerencias se pilotearon. El caso Lanús fue paradigmático: en manos de Quindimil dejó el dominio del distrito mientras Pampuro «facturó» los servicios médicos prestados a la familia Duhalde, como diputado o ministro.

Ahora, especialmente si
Pampuro es nominado como compañero de fórmula de Cristina Fernández, esa tirria antigua se desmadrará. Un anticipo de la sangre: de la mano del ministro de Defensa, el peronista Darío Díaz Pérez armó el FpV contra Quindimil y le rompió el PJ.

Como en Lanús -distrito tomado como caso de estudio- se esperan duelos feroces en toda la provincia.
¿Alguien puede descartar que a este ritmo no surjan intentos por «voltear» a intendentes y una lluvia de denuncias en la Justicia?

El resultado de la división y las riñas en el PJ empieza a percibirse.

• Epicentro

A continuación, algunos de los municipios que figuran como epicentro de los conflictos.

• En Lincoln gobierna
Jorge Fernández. Ligado -antes-a Aníbal Fernández, apareció por la Casa Rosada a proponer un acuerdo entre Duhalde y Kirchner, sugerencia que poco agradó al Presidente. En 2003, Fernández -hoy enrolado con Duhaldeganó por una pizca de votos siendo único candidato del PJ. Ahora, con el peronismo, dividido es muy probable una derrota. Algo similar puede ocurrir en Pehuajó, cuyo intendente es Juan Mascheroni, vinculado al felipista Julio Salemme. También el PJ podría perder en Roque Pérez, donde manda el felipista Hugo Oreja y tener un traspié feo en Bahía Blanca, cuyo intendente, el aliado de Solá, Rodolfo Lopes, rema contra dos años de gestión cargados de tropiezos. En Alberti ( Leonel Zacca), General Viamonte (Juan Bartoletti), Balcarce (Alberto Erreguerena, que denunció presiones de la Casa Rosada para sumarse al colectivo kirchnerista), Miramar (Tomás Hogan) puede haber también derrotas del PJ. Hay que seguir atentamente el caso de Dolores y testear Zárate: allí, el socialismo podría tener la oportunidad de volver a la victoria ante el desmembramiento del peronismo. En total, hay al menos 10 distritos donde el peronismo corre riesgos por competir con dos listas. Sumado a los que retendrá la UCR y el vecinalismo, que juntos suman 54, Patti que retendría Escobar -aunque todavía está abierta la posibilidad de un ensamble con Duhaldey el ARI que ganaría en Salto y San Martín, la oposición podría ganar en alrededor de 70 municipios.

• En el conurbano, salvo los distritos que actualmente están en manos de la oposición -San Isidro y Vicente López (UCR), San Martín (ARI), Esteban Echeverría (vecinalista aliado de Solá), Morón (vecinalista independiente), Escobar (Patti) y San Miguel (Rico)- no parece peligrar el triunfo del PJ. Sí, en cambio, hasta el ultraduhaldista
Hugo Curto alertó sobre el riesgo de que peligre la mayoría oficialista en el Concejo Deliberante. La cura sería, como se indica al principio de esta nota, que luego del 23 de octubre todo el PJ, oficial o lateral, se encuadre. En el interior de la provincia, la situación de los concejos deliberantes también será delicada a partir del 10 de diciembre. Un dato por tener en cuenta: en 2001, una gran cantidad de intendentes del conurbano tuvieron elecciones abrumadoras y se quedaron con 80% o, incluso, 100% de los concejales por repartir. Esa elección no se repetirá en octubre próximo.

• En cambio, podría sumar como propios otros triunfos. Si La UCR de los
Eseverri, ahora aliada de Solá y Kirchner, se impone en Olavarría -tiene una elección difícil porque Alicia Tabares figura con una altísima intención de votos-la Casa Rosada podrá computar como propio un triunfo que surge escurridizo porque, además, el Frente para la Victoria podría ir con dos listas si, finalmente, se le otorga a Mario Cura el derecho para llevar una colectora del FPV diferente a la que confeccionó Helios Eseverri-. Al margen, Alberto Groppi en Esteban Echeverría y Mario Secco en Ensenada, tributan a Kirchner y Solá y llevan la boleta de Cristina Fernández.

• Otra situación probable, en este caso positiva, es que el peronismo estaría en condiciones de sumar votos por dos ventanillas y, por tanto, incrementar la cantidad de concejales. En ese sentido, la división tendría un fin ventajoso porque el PJ mejoraría el número de ediles en algunos distritos gobernados por la oposición.

• Hay, por último, un factor que aleja la posibilidad de más derrotas.
El peronismo, es cierto, estará partido en dos, pero enfrente la oposición estará igual o más atomizada que el partido oficial. Por eso, una vez, los intendentes del vecinalismo y muchos de la UCR se moverán según la demanda de los votantes: los que no quieran votar a Luis Brandoni tendrán la oportunidad -facilitada por los propios intendentes radicales-de mechar la lista local con la de Ricardo López Murphy o la del ARI. Lo de los vecinalistas, en tanto, suele ser a demanda y no a oferta: cómo sólo llevarán, en la mayoría de los casos, boleta local podrán repartir, cortadas y pegadas con cinta skoch, las listas de sus candidatos vecinalistas junto a la que pida el votante: sea del PJ, el FPV, la UCR o el Partido Obrero.

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