ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de agosto 2020 - 00:00

El gran show de Biden y Trump

ver más

Donald Trump.

Foto: Reuters

Estas dos semanas -la que acaba de terminar y la actual-, con la convención demócrata que el jueves nominó a la dupla Joe Biden/Kamala Harris como candidatos a la presidencial/vicepresidencial y la convención republicana que ungiría el 27 a Donald Trump/Mike Pence, son las dos grandes semanas del show político norteamericano de cada cuatro años.

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Si bien la atmósfera de las convenciones puede llegar a rozar lo circense y está lejos de ser determinantes en la elección del próximo presidente de los EE.UU., lo cierto es que van mucho más allá de ser un mero show.

En 2012, 35.7 millones de norteamericanos se instalaron frente al televisor para escuchar en el cierre de la convención demócrata el discurso de aceptación de la candidatura demócrata de Barak Obama y pocos días después 33 millones lo con Mitt Romney el candidato republicano. Durante la semana siguiente, las encuestas le dieron a Obama una mejora en la intención de voto de 2.5% y a Romney de apenas 0.2%. El diferencial marcado durante la convención fue la clave para que Obama repitiera su mandato, al hacerse del 51.06% del voto frente al 47.2% de su rival. Situaciones similares, en que lo sucedido durante la convención fue definitorio para ganar la presidencia vivieron Richard Nixon en 1968, Jimmy Carter en 1976, Ronald Regan en 1980, George H. Bush en 1988, Bill Clinton en 1992 y George W. Busch en 2004.

Pero no solo quien gana la elección ve incrementar el favor entre los votantes, quien pierde también. Este fenómeno, conocido el “bounce effect” o “post-convention bump” es uno de los pilares de la ciencia política norteamericana: luego de las convenciones los candidatos suelen registrar un incremento de mayor o menor duración en el interés de los votantes. Esto ha ido del -0.2% de George McGovern (la única baja en 60 años) en la elección de 1972, al 14.1% de Richard Nixon en 1968 (el hombre supo aprender luego del papelón con Kennedy en 1960). Exconvención (promedio de encuestas de los siete días siguientes), los candidatos republicanos han mostrado una mejora media de 3.83 puntos en la intención de voto y los demócratas de 3.52 puntos.

Como deslizamos más arriba, si bien puede ser clave, el “bounce effect” está lejos de ser determinante en la elección. No solo porque en las últimas décadas su magnitud parece estar disminuyendo, sino que los votantes independientes no suelen seguir estos eventos. Así quienes parecen ser los que marcan la diferencia serían los menos convencidos entre los “votantes propios”, entusiasmados por lo que les transmitan el partido y el candidato durante los tres a cuatro días que duran estos eventos.

En estos días, unas 10 estaciones de TV por aire y cable están transmitiendo las convenciones partidarias. El lunes pasado, cuando al inicio de la convención demócrata hablaron Bill Clinton, Bernie Sanders y la híper promovida Michele Obama, promediaron 19.7 millones de televidentes, 24% menos que en la primer fecha de 2016, El martes fueron 19.2 millones, 22% menos que en 2016. La tercer noche, la más caliente con la presencia de Barak Obama, Hillary Clinton y la candidata a la vicepresidente Kamala Harris, fue seguida por 22.8 millones de personas, 7% menos que en 2016. Finalmente, el jueves, cuando fue el turno de Joe Biden con su discurso de aceptación, 21.8 millones de norteamericanos miraron el show, esto es 21% menos que los que siguieron hace cuatro años a Hillary Clinton (ni que decir de los 38.4 millones frente a Obama en 2008). Si bien es demasiado pronto para sacar conclusiones de su actuación, en línea con lo esperable una encuesta de ABC News/Ipsos le asigna una mejora en la visión favorable que despierta (no es voto) de 5 puntos, alcanzando al 45% del electorado (en 2016 ABC News/Washington Post le dio 6 puntos a Hillary Clinton).

Es cierto que los usos han cambiado en favor de las redes (la encuesta de Nielsen no abarca otras plataformas como Twitter, YouTube, etc.) pero los números del “streaming” de los canales, por caso CNN que contó menos de 60.000 televidentes -6% más que en 2016-, sugiere que realmente hay menos interés por la política y esto beneficia -como vimos- a uno solo de los dos candidatos. Veremos qué pasa en los próximos días con la convención republicana y Donald Trump, quien, si algo sabe, es sin dudas “sacarle el jugo” a la televisión (no se guie porque sus ratings sean superiores a los de los demócratas; es lo esperado).

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias