ver más

Ya superaste el límite de notas leídas.

Registrate gratis para seguir leyendo

27 de mayo 2003 - 00:00

Dos damas dirimen el pleito entre Béliz y el finado Bravo

ver más

El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.

Béliz dispone con un margen mínimo de ventaja: la Cámara ya se expidió a su favor, aunque esa opinión no es determinante para esta Corte provisoria. En el caso de que el fallo beneficiara al actual ministro, se supone que éste mantendrá sus funciones y, en su lugar, irá la aspirante suplente: una ex duhaldista de la línea joven bonaerense, ahora integrada al universo porteño, María Laura Leguizamón. Para el caso de que la Corte se definiera por el socialista Bravo muerto anteayer, le correspondería la sucesión a otro elemento femenino, vocal y dramáticamente más dotada que la Leguizamón: Susana Rinaldi, la cantante de tangos preferida de Raúl Alfonsín, quien casi la hace embajadora. Curioso destino para esa banca porteña, más para los que votaron a Béliz y a Bravo: quizá ninguna de las dos mujeres ya poco tuvieran que ver con los elegidos, pues la Leguizamón se pasó al peronismo capitalino de Miguel Angel Toma (integraba la lista oficial del PJ), y la Rinaldi, quizá por habitualidades de su actividad, seguramente debe haber cambiado de orquesta.

Si Béliz no renuncia al ministerio, sea por decisión personal o porque resiste a las presiones, igual seguirá complicado: a su alrededor, para cumplir con los preceptos éticos que divulga, se han sumado varios fiscales conocidos. El más notorio, Norberto Quantín -ya designado secretario de Seguridad-, y otros que no le van en zaga son Pablo Lanusse y José María Campagnoli, miembros de los llamados «centauros» de la Justicia (aunque sus críticos los denominan «tauroscen»). El primer problema de estos hombres es decidir si, al integrarse en nuevas funciones públicas, abandonan o no sus cargos de fiscales. En rigor, para lo que predican, esta pregunta no debería ni formularse. Se estima que Quantín eligiría fácilmente la renuncia a su anterior actividad judicial pues, aparte de sus convicciones morales, se encuentra cercano a la jubilación. Los otros, por el momento, no se sabe. Quien sí sabe es Kirchner, ya que en su entorno conocen la historia de Baltazar Garzón, el famoso magistrado español: en cierto momento, tentado con un cargo por el socialista Felipe González, abandonó su oficina de juez, pero no renunció al empleo, al que luego volvió para denunciar lo que había visto en el socialismo de González.

Últimas noticias

Dejá tu comentario

Te puede interesar

Otras noticias