Dos visiones sobre el 76 en escraches encontrados
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Un grupo de piqueteros opositores «escrachó» la sede del PJ con críticas también a los Kirchner.
Sin Máximo presente la familia Kirchner se dedicó al recuerdo y a la memoria en El Calafate, y anoche en Olivosofició de vocero Juan Cabandié, legislador porteño y nieto recuperado nacido en la ESMA. Revisó el 76 con el planteo de que se trató de un golpe «cívico-militar».
Sobre esa idea, pidió el enjuiciamiento de Martínez de Hoz: usó la figura del ex ministro para, además, apuntar contra la Sociedad Rural -otro grupo pro K, el Movimiento Evita, escrachó la sede de la SRA en Palermo- y acusarla de haber patrocinado el golpe del 76.
Junto a Cabandié se movió ayer Federico Martelli, líder del MUP, que se acopla a la especie de agrupación de agrupaciones que trata de ser La Cámpora. Martelli también ametralló a los ruralistas que mantienen un paro contra el gobierno de Cristina de Kirchner.
Detalle: al escrache se plegó la rama juvenil del Partido Comunista Congreso Extraordinario, facción microscópica del PC que, en los 70, tuvo una actitud, al menos pasiva, frente al golpe militar al que elogió por desechar la « solución pinochetista».
Unas horas después de que La Cámpora, conducida desde el ostracismo por el heredero Kirchner, proteste de lejos frente al Kavanagh -una valla policial rodeó el edificio-, piqueteros anti-K imputaban, en el juicio sumario de los graffiti, al PJ como «heredero de la dictadura».
Eran las distintas tribus que integran el Bloque Piquetero Nacional (BPN) -que luego marchó a Plaza de Mayo- y marcó el debut ruidoso de Resistencia Lautaro, grupo que toma el nombre del cacique Lautaro, y está integrado en parte por ex militantes de Quebracho.
Aunque sorpresiva -para evitar una custodia de uniformados: tampoco pareció funcionar la «inteligencia oficial» no fue una maniobra al azar: apuntaron contra la sede del PJ nacional, partido que a más tardar en junio será capitaneado formalmente por Kirchner.
Allí plantearon que fue durante el gobierno de Isabel Perón «que se firmó el decreto de aniquilación de los luchadoresrevolucionarios» y se «promovió la Triple A». Además, leyeron, «una gran parte de la jerarquía del PJ colaboró con la dictadura ocupando puestos en el aparato del Estado y colaborando directamente con las Fuerzas Armadas en la represión de la resistencia».
Cantos contra el PJ y el gobierno, pintadas y pintura sobre el cartel que señala que allí funciona el Partido Justicialista completaron el escrache. Antes, la columna había hecho un acto frente al centro clandestino de detención conocido como «El Atlético».
La matriz de su planteo es que el golpe del 76 fue «un paso más» de una secuencia que había comenzado con el gobierno de Isabel Perón. Y, claro, juzgan a los Kirchner como continuadores de aquella administración. «Son -dicen- los entreguistas de hoy.»



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