25 de marzo 2008 - 00:00

Dos visiones sobre el 76 en escraches encontrados

Un grupo de piqueteros opositores «escrachó» la sede del PJ con críticas también a los Kirchner.
Un grupo de piqueteros opositores «escrachó» la sede del PJ con críticas también a los Kirchner.
Unos rodearon el edificio Kavanagh (frente a la porteña plaza San Martín) donde vive José Alfredo Martínez de Hoz, el ex ministro de Economía del Proceso militar; otros hicieron un acto sorpresivo a la sede del PJ nacional, en la calle Matheu. Los dos escraches expresaron dos miradas sobre el golpe del 76.

Los que eligieron «visitar» a Martínez de Hoz se referencian en la Casa Rosada. Más precisamente, integran la agrupación La Cámpora, que comanda, sin hacerse visible, Máximo Kirchner, hijo mayor de la Presidente y del ex presidente y próximo jefe del peronismo.

Los otros, piqueteros de línea dura, abiertamente anti-K, optaron por poner el foco en el edificio donde, desde hace años, funciona el PJ, ahora en proceso de normalización. Leyeron un documento y pintaron las paredes con la consigna: «Herederos de la dictadura».

Sin ser antagónicos, los dos escraches reflejaron los matices, las miradas encontradas, que perduran sobre el punto de inicio de la época más oscura del país.

Los K, leales soldados de lo que indica la Casa Rosada, enmarcan el proceso en el golpe del 24 de marzo que barrió del poder a Isabel Martínez de Perón y puso al frente a la Junta Militar integrada por Jorge Rafael Videla, Emilio Massera y Orlando Agosti.

Es sintomático que el grupo que convocó la marcha lleve como nombre, a modo de homenaje, el del ex presidente Héctor Cámpora. El club lo maneja, con joystick, desde Río Gallegos, Kirchner Junior, mientras lo provee de logística Oscar Parrilli desde la Secretaría General.

Sin Máximo presente la familia Kirchner se dedicó al recuerdo y a la memoria en El Calafate, y anoche en Olivosofició de vocero Juan Cabandié, legislador porteño y nieto recuperado nacido en la ESMA. Revisó el 76 con el planteo de que se trató de un golpe «cívico-militar».

Sobre esa idea, pidió el enjuiciamiento de Martínez de Hoz: usó la figura del ex ministro para, además, apuntar contra la Sociedad Rural -otro grupo pro K, el Movimiento Evita, escrachó la sede de la SRA en Palermo- y acusarla de haber patrocinado el golpe del 76.

Junto a Cabandié se movió ayer Federico Martelli, líder del MUP, que se acopla a la especie de agrupación de agrupaciones que trata de ser La Cámpora. Martelli también ametralló a los ruralistas que mantienen un paro contra el gobierno de Cristina de Kirchner.

Detalle: al escrache se plegó la rama juvenil del Partido Comunista Congreso Extraordinario, facción microscópica del PC que, en los 70, tuvo una actitud, al menos pasiva, frente al golpe militar al que elogió por desechar la « solución pinochetista».

  • Herederos

    Unas horas después de que La Cámpora, conducida desde el ostracismo por el heredero Kirchner, proteste de lejos frente al Kavanagh -una valla policial rodeó el edificio-, piqueteros anti-K imputaban, en el juicio sumario de los graffiti, al PJ como «heredero de la dictadura».

    Eran las distintas tribus que integran el Bloque Piquetero Nacional (BPN) -que luego marchó a Plaza de Mayo- y marcó el debut ruidoso de Resistencia Lautaro, grupo que toma el nombre del cacique Lautaro, y está integrado en parte por ex militantes de Quebracho.

    Aunque sorpresiva -para evitar una custodia de uniformados: tampoco pareció funcionar la «inteligencia oficial» no fue una maniobra al azar: apuntaron contra la sede del PJ nacional, partido que a más tardar en junio será capitaneado formalmente por Kirchner.

    Allí plantearon que fue durante el gobierno de Isabel Perón «que se firmó el decreto de aniquilación de los luchadoresrevolucionarios» y se «promovió la Triple A». Además, leyeron, «una gran parte de la jerarquía del PJ colaboró con la dictadura ocupando puestos en el aparato del Estado y colaborando directamente con las Fuerzas Armadas en la represión de la resistencia».

    Cantos contra el PJ y el gobierno, pintadas y pintura sobre el cartel que señala que allí funciona el Partido Justicialista completaron el escrache. Antes, la columna había hecho un acto frente al centro clandestino de detención conocido como «El Atlético».

    La matriz de su planteo es que el golpe del 76 fue «un paso más» de una secuencia que había comenzado con el gobierno de Isabel Perón. Y, claro, juzgan a los Kirchner como continuadores de aquella administración. «Son -dicen- los entreguistas de hoy.»
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