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3 de mayo 2002 - 00:00

Duhalde cambia leyes por dos ministerios

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Para Diputados, entonces, la cartera política a un hombre de la casa, Jorge Matzkin; para el Senado, la cartera laboral a otro hombre de esa casa, Luis Barrionuevo, vía su esposa Graciela Camaño. Nadie sabe aún si era necesario pagar ese precio para obtener las leyes, pero al parecer al mandatario no le quedaron otras alternativas. Además, Roberto Lavagna consintió la operación que, por otra parte, también supone otras jugadas políticas futuras.

Extraño método el de Duhalde para conservar el poder: aceptó disgustado las condiciones de los gobernadores «para quedarse en el mundo» y, ahora, seguramente hasta con peor humor y tapándose la nariz, le cede
Algo parecido le debe haber dicho, también anoche, a Raúl Alfonsín, uno de esos irritantes merodeadores del poder que manifiesta preocupación por el avance de los reclamos electorales y anticipados para la primera semana de setiembre. «La UCR no puede digerir esos comicios», lamenta apesadumbrado por la versión de que ya hay quienes están redactando un proyecto de «ley especial» en

ese sentido. La única forma de abortar esos desvíos, confiesa Duhalde, es acordar con el FMI. Y el propio Alfonsín tiene que aceptarlo como la medicina más amarga. Nunca, ninguno de los dos, llegó a imaginar que para mantenerse en vigencia requeriría del úkase externo, de la bendición de Anne Krueger. Mientras, Duhalde, también entrega presas domésticas, satisface a su esposa Chiche, quien fue la que más estimuló la llegada del pálido Atanasof -un sindicalista de segunda línea del Gran Buenos Aires- a la Jefatura de Gabinete. Hombre gentil, atildado para la profesión, el más dispuesto con «la señora», superando inclusive una variedad de felpudos bonaerenses de primera línea. Habrá que creer en Duhalde mientras desparrama señales confusas, equívocas, retardatarias. Nadie más que él y Alfonsín saben que se les acaba el tiempo. Ambos, con buenas o malas compañías, en contra inclusive de ellos mismos, juran estirar los plazos si se logra un entendimiento con el FMI. Curioso desenlace el que se avecina el próximo miércoles, cuando se cumpla el fin del mandato de los gobernadores. ¿Saldrán en esa jornada las leyes como promete Duhalde y en las condiciones requeridas por el FMI? Enigma para pocas horas.

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