24 de diciembre 2002 - 00:00

Duhalde, en casa; Menem y De la Rúa, en el extranjero

Este año, difícilmente Eduardo Duhalde repita el rito navideño de asar costillares para servir a la mesa familiar. Con las urgencias de ser presidente -un año atrás era apenas senador-, usará el tiempo libre en lo que dice es su pasión fuera de la política: sus nietos, los mellizos Franco y Bernardo.

La primera Navidad presidencial para los Duhalde (que desearon en 1999 pero llegó tres años después) no será distinta de las de otros años. Estarán en su casa de Lomas de Zamora con sus cinco hijos, sus madres y algunos hermanos del matrimonio: Chiche tiene uno y Duhalde dos, ambas mujeres.

A la cena no habrá multitudes. La mayor, Juliana, la única casada -con Gustavo Ferri, ex subsecretario de Juventud bonaerense-; Analía, aquella que ensayó un noviciado; María Eva, Agustina y el menor, Tomás, que heredó el nombre del padre de Duhalde. Y pocas sillas más.

Pero después de las 12 algún vecino, como Osvaldo Mércuri, tiene previsto aparecer para el brindis con champagne. Varias cosas para festejar entre los duhaldistas, sobre todo aquellos que se ilusionan con la continuidad de su jefe por cuatro años más, contando desde diciembre 2003.

De todos modos, para evitar visitas inoportunas, Duhalde estará hoy hasta el mediodía en Olivos para recibir saludos y regalos; y apagar, si es que puede, las pasiones que despertó el operativo clamor para promoverlo como candidato presidencial.

Al mediodía, la TV repetirá el discurso que se emitió anoche de saludo de Navidad, donde Duhalde reiteró que «lo peor de la crisis ya pasó», que luego de «cuatro años» se está saliendo de la recesión y que se «pacificó» el país.

Por ahí, otro bonaerense, en su casa porteña, levante la copa por lo mismo: puede que
Felipe Solá con sus hijos Felipe y Mercedes, su esposa Teresa, una docena de hermanos -seis de cada uno-y las madres de ambos, recen para que el duhaldismo se olvide de la provincia.

Pero esa incordia durará poco porque después, como es costumbre, la
«Colorada» invitará al baile familiar en el jardín, con nuevos asistentes: amigos de esa pareja que un año atrás no intuyó el regalo de Reyes de Carlos Ruckauf que el 1 de enero le derivó una provincia incendiada.

Más al norte, en Carlos Paz, habrá un festejo distinto: en su mansión frente al lago,
José Manuel de la Sota y Olga Riutort revisarán -o al menos deberían-si fue oportuna su decisión de convertirse en candidato presidencial o, a futuro, si vale la pena seguir o dedicarse a preservar la provincia.

Este año, la Navidad
De la Sota-Riutort será en Córdoba, no en tierra sanjuanina, origen de la primera dama mediterránea. Estarán las madres y los hijos de ambos: Natalia -madre de Manuel, el único nieto del candidato-y Candelaria De la Sota; y Victoria y Gabriela Flores Ruitort.

Dos ex presidentes pasarán Noche Buena fuera del país:
Fernando de la Rúa -complicado por las muertes del 20 de diciembre de 2001- partió ayer a República Dominicana con su mujer Inés Pertiné para luego, en esa tierra caribeña, encontrarse con sus hijos.

Carlos Menem
, en tanto, cruzó la cordillera hacia Chile para pasar Navidad con la familia de su esposa, Cecilia Bolocco.

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