Duhalde no dio por terminado el «episodio» de la pelea por la Ciudad de Buenos Aires. Si bien él dice que no compitió en ese distrito, en la primera vuelta avaló a un grupo de diputados disperso en las numerosas listas de Mauricio Macri. Sin embargo, en estos días ha movido un par de piezas clave para la normalización del PJ en la Ciudad. Gestos inocentes, casi burocráticos. Aunque siempre hay quienes pretenden ver debajo del agua y advertir que en estos movimientos se está expresando, a escala porteña, una pelea de fondo entre Duhalde y Néstor Kirchner por el liderazgo del PJ. Además de un conflicto, todavía larvado, por la sucesión de Aníbal Ibarra, quien carece de habilitación constitucional para postularse para otro mandato.
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Alberto Fernández, el jefe de Gabinete y principal sponsor de Ibarra en su reciente carrera hacia la reelección, no dejó pasar demasiadas horas después del triunfo de su socio para evaluar que el PJ porteño debe ser renovado, ya que en su forma actual resulta casi inexistente. Muy razonable lo de Fernández si se tiene en cuenta que el partido ni siquiera presentó un candidato a jefe de Gobierno en las últimas elecciones. Sin embargo, no todos coinciden en el remedio para corregir ese estado deplorable. Fernández, por ejemplo, imagina una intervención sobre el PJ Capital y se concibe a él mismo como interventor. ¿El paso siguiente sería su postulación como jefe de Gobierno, para lo cual serían clave las áreas que en estas horas le viene reclamando a Ibarra para el nuevo gabinete? Nadie lo admitiría tan temprano.
Duhalde, en cambio, tiene otro proyecto para el distrito y lo conversó con Eduardo Camaño. El interlocutor ya es sospechoso: Camaño, el presidente de la Cámara de Diputados, ha sido acaso el avalista más encumbrado que tuvo Mauricio Macri dentro del duhaldismo. Pero en este caso cuenta con una coartada perfecta para volver a mirar, desde su Quilmes natal, del otro lado del Riachuelo: es el secretario general de la Comisión de Acción Política del PJ y, desde esa posición, está habilitado para abocarse a cualquier distrito en crisis. En el caso del metropolitano, la idea que congeniaron Duhalde y Camaño no es intervenir con una figura protagónica el partido, sino armar una Comisión de Acción Política a escala local, porteña, en la que se sienten todos los interesados en la vida del peronismo de la Ciudad. También Fernández, claro, quien debería compartir la misma mesa con Jorge Argüello, Miguel Angel Toma, Eduardo Rollano, Roberto Digón, Andrés-Rodríguez y Jorge Telerman. Habría que subrayar la presencia de Telerman, porque sobre el nuevo vicejefe de Gobierno porteño se basa la operación de Duhalde.
En efecto, Telerman estuvo hace una semana en la casa del ex presidente, a quien piensa reportar en este tramo de su carrera. No es una novedad: el actual secretario de Cultura porteño fue vocero de Duhalde durante toda la campaña presidencial de 1999 y consiguió en su momento, cuando quiso convertirse en diputado nacional, un respaldo del hombre de Lomas que pocos seguidores disfrutaron. ¿O en ese año '99 no recorrieron los Duhalde las calles de Buenos Aires para que ganara Telerman, asociado a Irma Roy, y perdiera Toma, paradójicamente su futuro jefe de Inteligencia? Fue en esa condición de peronista ligado a Duhalde que el compañero de fórmula de Ibarra se incorporó al gobierno de la Alianza, abriendo para el alcalde una ventana hacia el duhaldismo que nunca se cerró.
En las últimas horas, el ex presidente se reunió con varios dirigentes del PJ porteño a los que, invariablemente, envió a dialogar con Telerman. Y algunas de esas citas ya se produjeron. ¿Quién iba a imaginar que Duhalde buscaría a su hombre en la Ciudad de Buenos Aires en las filas de Ibarra, no en la de quienes jugaron con Macri? El problema queda planteado para Fernández, a quien en el campo de la «transversalidad» metropolitana comienza a quedarle poca gente. Salvo que, como muchos pronostican, Jorge Argüello abandone el campo Socma y pase a promover con sus amigos de la Legislatura un « subloque kirchnerista no ibarrista-». Curiosidades del destino: en su momento Fernández fue, con Argüello, a visitar las oficinas de Macri para convertirse en diputado del macrismo. Dicen que el desdén del presidente de Boca terminó volcando al actual jefe de Gabinete detrás de Ibarra, con el resultado conocido. Minucias que mueven la historia.
El paso de Argüello es importante para saber si quienes rodearon a Macri se constituirán en un grupo de poder o se dispersarán en distintas lealtades, sin una conducción unificada.
¿O terminarán en su mayoría reportando a Telerman, quien pasaría a manejar un sector de la Legislatura, ajeno al mando del alcalde? ¿Qué peronista estará detrás de Macri cuando éste mire atrás, en un par de meses?
• Bendición
Si se toma distancia del mapa porteño y se suprimen los detalles, aparecen otras configuraciones interesantes. ¿Eligió ya Duhalde, en Telerman, a su candidato a jefe de Gobierno? El hombre de Lomas sueña con haber encontrado la cuadratura del círculo: el dirigente político de centroizquierda y buen tránsito por las tribus culturales porteñas que, a la vez, puede convivir con los hábitos políticos de los controvertidos bonaerenses. La semana pasada, en un reportaje que concedió al diario « Página/12», el jefe bonaerense bendijo a tres hombres para ese cargo: Daniel Scioli, Telerman y Fernández. Enseguida recordó que el jefe de Gabinete fue quien le juntaba la plata en la campaña del '99 (cualquiera sabe que en política esas cosas no se recuerdan en público; más pasto para las sospechas de Felipe Solá sobre el ex directivo del BaPro).
¿Será Fernández el candidatode Kirchner en contra de Telerman, postulado por Duhalde? ¿Se están trazando las primeras líneas de un conflicto futuro, como el que los enfrentó en Misiones? Si bien el bonaerense dijo hace tiempo que el reordenamiento porteño sería uno de los cometidos de sus principales esfuerzos políticos, estos interrogantes son prematuros. Por ahora, sólo cabe mirar a lo que suceda el año próximo, cuando se convoque a la renovación del PJ nacional donde, por ahora, sólo cabe imaginar una lista única, con Kirchner a la cabeza.
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