8 de julio 2003 - 00:00

Duhalde instala hoy una "sede arbitral" en Lomas

Eduardo Duhalde se instaló ayer en su casa con intención de descansar y recién hoy abrirá las puertas a la actividad política (ayer hasta despidió a algunos amigos que se habían establecido en el living de Lomas para escuchar anécdotas de viaje y mirar juntos algún programa de TV). Del desfile de dirigentes que se producirá ya desde temprano esta mañana se deberían despejar algunas incógnitas que aguardaron hasta ahora la llegada del jefe del PJ bonaerense.

La primera de ellas tiene que ver con la lista de diputados nacionales. Duhalde tiene pensado plantear una opción a los ministros-diputados: son dos, José Pampuro y Aníbal Fernández. Integrantes del gabinete de Néstor Kirchner, también forman parte de la lista de candidatos de la provincia. El ex mandatario cree que deberán optar por uno de los cargos y ellos deberán dar respuesta.

• Continuidad

Pampuro es posible que ya tenga la suya, quedarse en el Ministerio de Defensa como nexo entre Kirchner y las Fuerzas Armadas. Sobre todo porque «lo peor ya pasó», según lo que creen en esa cartera, donde sospechan que las mayores tensiones con los uniformados ya se están superando, como quedó indicado en el discurso que pronunció ayer el propio Presidente en la comida de camaradería. Pampuro se mantendría, entonces, en el gobierno, siguiendo un criterio distinto de su segundo, Julián Domínguez. El viceministro de Defensa aclaró en las mesas del duhaldismo que «si hay que elegir entre el cargo y las listas yo me voy a la Legislatura como candidato por mi sección».

En cambio Aníbal Fernández todavía no tiene en claro cuál sería su mejor destino. Lo entusiasma el titular de Interior, pero hay quienes estimularon en él la fantasía de ir a la Cámara para presidirla. Es fácil convencer a Fernández de las virtudes de ese proyecto: tiene suficiente animosidad con el quilmeño Camaño como para soñar con su reemplazo. Por otra parte, Fernández se concibe a sí mismo como una membrana osmótica entre duhaldistas y kirchneristas, ideal para representar a la provincia de Buenos Aires en la cámara baja y, a la vez, ser parte de la línea sucesoria. ¿Falta algo para completar el plan? Basta consignar la amistad del ministro con José María Díaz Bancalari, a quien sirvió en la Legislatura bonaerense y en el Ministerio de Gobierno de la provincia de Buenos Aires. Díaz Bancalari también exhibe su patente de «prenda de unidad» entre Duhalde y su sucesor, destacando las dificultades de Camaño con el kirchnerismo. Acaso sean todas estas razones las que vuelven fuerte al actual presidente de la Cámara, quien hoy funciona como el principal operador político del ex presidente, comisionado para controlar el mayor bien que exhibe la corona duhaldista: el dominio sobre los diputados.

Otra de las tareas que esperan a Duhalde mientras se quita las zapatillas compradas en Brasil (curtidas ya de trajinar museos del viejo mundo) es la de mediador en las distintas internas en las que el gobierno se roza con el peronismo. Entre todas, la que más lo inquieta es la de Misiones, donde el hombre de Lomas piensa apoyar la candidatura de Ramón Puerta, enfrentado al gobernador de la provincia, Carlos Rovira. El ex presidente tiene pensado reunir a Puerta con Kirchner, un objetivo acaso demasiado ambicioso o prematuro. «¿Para qué se va a comprar Néstor un problema en una elección cuyo resultado es una lotería?» le comentó Duhalde a uno de los amigos que lo fue a buscar al aeropuerto ayer y con el que se verá hoy por la mañana.

• Inquietud

Sin embargo la cuestión más espinosa entre las que ocuparán a Duhalde esta semana es la de la seguridad en la provincia de Buenos Aires. Felipe Solá y su ministro Juan Pablo Cafiero (a quien el hombre de Lomas aconsejó siempre reemplazar) recayeron en un argumento que en su momento complicó a Marcelo Saín, aquél segundo de Cafiero que acusó a «muchos políticos que cobran de la caja de la Policía». Duhalde está inquieto con el curso que toma la crisis de seguridad de la provincia, sobre todo porque las encuestas no muestran a Solá en los niveles esperados para esta altura del año, por más que figure en todas como ganador cómodo de la elección. Comprensible preocupación la de Duhalde si se recuerda que su mujer encabeza la lista de diputados nacionales.

El destino del PJ provincial en la elección, finalmente, también deberá tener una respuesta de Duhalde esta semana. Ratificará seguramente que la lista de diputados nacionales no se modifica, como pretendieron en su momento Solá y Kirchner, pensando en distintas censuras (sobre Ruckauf, sobre Graciela Camaño, etc.). En cambio será más espinosa la cuestión de si se pueden o no habilitar alianzas, de tal manera que otros partidos puedan concurrir a la elección a nivel local «colgados» de la candidaturas de Solá y Chiche. El problema inquieta a los candidatos del PJ en distintos distritos en los que se ven desafiados por uniones vecinales electoralmente competitivas. También aquí se plantea una diferencia con Kirchner, que Duhalde querrá superar: el Presidente alienta a candidatos ajenos al peronismo que están en el poder y ponen en desventaja a los candidatos de Duhalde. En algunos lugares ya tronó la insatisfacción por esa conducta: que lo diga si no, Baldomero «Cacho» Alvarez de Oliveira, que conjuró a los suyos contra la Casa Rosada por las preferencias del kirchnerismo por Oscar Laborde.

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