24 de noviembre 2003 - 00:00

Duhalde lima asperezas entre Kirchner, Iglesias y Batlle

Miami (enviado especial) - Para tratar quizá de limar asperezas generadas por la propia personalidad y manejo que hace Néstor Kirchner de las relaciones internacionales, Eduardo Duhalde tendrá en los próximos días dos reuniones clave. El ex presidente se encontrará con el titular del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Enrique Iglesias, en Washington dentro de los próximos 15 días, y con el presidente uruguayo, Jorge Batlle, en la primera quincena de diciembre. En los dos casos la excusa que llevará el argentino será el de convertirse el 9 de diciembre en el titular de la Comisión de Representantes Permanentes del Mercosur, cargo que lo mantendrá en Montevideo por lo menos 48 horas a la semana.

La reunión con Iglesias estaba pactada con anterioridad para ser realizada antes de la asunción de Duhalde, El presidente del BID es un invitado permanente de las reuniones del bloque que integran la Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay, y en algún momento fue definido por el ex presidente brasileño Fernando Henrique Cardoso como el «financiador oficial del Mercosur». La intención es que además del plan de financiaciones que tiene en marcha el BID para la Argentina, haya más dinero para obra pública sin la necesidad de recurrir a los impuestos. Sin embargo, las relaciones entre Iglesias y el gobierno están hoy realmente mal por motivo de la embestida personal que Néstor Kirchner hizo contra la designación de José Luis Machinea al frente de la CEPAL. El nombramiento para este cargo del ex ministro de Economía de la Alianza, destino en el que Kirchner imaginó a Carlos Chacho Alvarez, generó disputas públicas entre el presidente argentino e Iglesias que se materializaron en la cumbre de mandatarios de América latina de Santa Cruz de la Sierra del 7 de noviembre, con el peruano Alejandro Toledo como testigo directo. Kirchner llegó a decir que luego del nombramiento de Machinea, no tomaría más en serio los estudios de la CEPAL. La historia no terminó allí. Iglesias habló muy diplomáticamente pero con lujo de detalles del incidente durante la reunión de ministros del Area de Libre Comercio de las Américas (ALCA), que terminó el jueves pasado en Miami. Así, entre otros hombres fuertes del continente, quedó enterado del tema el titular de la Organización de Estados Americanos (OEA), el colombiano César Gaviria.

• Intento

Ahora, desde el gobierno argentino se busca congelar la disputa. El primero en avanzar, y salvar en realidad el programa de financiamiento del BID hacia la Argentina, fue el ministro de Economía, Roberto Lavagna, que el viernes mantuvo una larga reunión con el uruguayo donde no se habló de Machinea y se confirmó el plan de financiamiento del banco. Pero será Duhalde en su visita a Washington donde se intentará zanjar la situación política generada por la disputa entre Kirchner e Iglesias. Duhalde tiene del uruguayo los mejores recuerdos. El titular de BID fue el primer funcionario internacional que había manifestado su apoyo al argentino a horas de asumir a comienzos de 2002. Pero lo más importante que guarda en su memoria el ex presidente argentino es que Iglesias destrabó a comienzos de su gestión fondos por más de 400 millones de dólares en días en que la Argentina estaba fuera de cualquier alternativa financiera y en crisis terminal con el FMI. Ese dinero se utilizó durante el primer semestre de 2002 para financiar los planes Jefas y jefes de Hogar y mantener los pagos a los empleados públicos y jubilados de todo el país al día luego de la devaluación y la caída de la recaudación.

Con esos antecedentes en la relación, Duhalde intentará acercar así posiciones entre Kirchner e Iglesias.

La segunda gestión que tiene autodesignada el bonaerense será ante el presidente uruguayo, Jorge Batlle, también en conflicto con Kirchner al haberse conocido públicamente el apoyo del argentino a la candidatura presidencial del centroizquierdista Tabaré Vázquez.
Duhalde tiene la obligación de llevarse bien con Batlle, ya que éste será su anfitrión por lo menos dos días a la semana cuando el argentino asuma como negociador permanente del Mercosur. Como tal quiere que la convivencia suya y con el gobierno argentino sea buena. Deberá preparar también el terreno para cuando Kirchner y Batlle deban apretarse las manos y sacarse fotos aunque sea para respetar el protocolo diplomático, cuando el 15 de diciembre se crucen en Montevideo para la cumbre de jefes de Estado del Mercosur.

No es la primera vez que Duhalde trata de aclarar las cosas con Batlle. Alguna vez el uruguayo cruzó el Río de la Planta para explicar con lágrimas en Buenos Aires que no quiso decir que los argentinos eran todos ladrones «del primero al último».

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