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El desarrollo durante el año que pasó de un debate en el FMI sobre el tratamiento de la deuda soberana, con Krueger como protagonista, dio pabilo a esta hipótesis que, como todas las que ha desarrollado Duhalde, siendo gobierno y desde el llano, se comprobó que era errónea. Hoy, cuando llegue a Davos, se estará firmado el acuerdo con el FMI en unos términos que apuran la salida del Presidente de su cargo el 25 de mayo. Informate más
No es clara la contribución que el presidente argentino, un hombre que encuentra un especial placer en contradecirse en sus propios dichos o en actuar según lo contrario a lo que declara, pueda hacer a este debate. Pero, después de todo, aquí estuvieron Menem -fue estrella-y De la Rúa -una promesa antes de estrellarse, llegó a estar en 2000 en un cóctel que Bill Clinton reservó a siete presidentes y al escritor Paulo Coelho, figura fetiche de todos los años-. ¿Por qué no venir él también? La llegada de Duhalde a una reunión que tiene como estrella principal hoy a Lula y a varios ministros del gabinete de George Bush tiene un ingrediente que él conoce: la villa de Davos está cercada por la seguridad que quiere reprimir un megapiquetazo de los globalófobos de todo el mundo que tiene fecha para mañana.
Un gasto extra ha sido el despliegue del batallón de funcionarios que instaló aquí un servicio de información permanente para tener al Presidente conectado con Buenos Aires y Washington. Duhalde estará en Davos cerca de mediodía (sale a las 9 de Zurich en auto), y a esa hora espera tener la confirmación del resultado de la reunión del board del FMI que tiene que aprobar el acuerdo con la Argentina. Ese broche lo necesita como la buena noticia que va a enmarcar la visita aquí y el provecho que puede darle en la prensa.
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