Carlos Menem acusó ayer a Eduardo Duhalde de tener que enfrentar un «espectacular aparato gubernamental» montado en su contra porque, según destacó: «Duhalde me odia». Durante el almuerzo de Mirtha Legrand, Menem aseguró además que ganará las elecciones y se quejó de que su figura fue «demonizada» por sus adversarios, especialmente la izquierda.
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En el programa se emitió un video de archivo, donde Mirtha le decía a Daniel Scioli que lo había conocido por Menem y que la idea de llevarlo a la política, como a Palito Ortega o a Reutemann había sido del riojano, a lo que Scioli respondía que no tiene que estar atado de por vida. Menem opinó al respecto que «esas cosas me molestan, no me duelen» y dijo que Scioli lo había llamado por última vez a fin de año. « Habíamos conversado para hacer una lista en Capital y el mismo día en que ganaba en esa lista se fue para el otro lado. Ahí debió llamarme», se quejó. En relación con los llamados, también recordó Menem haber sido el único que llamó a De la Rúa, «que es un amigo y fue derrocado por Duhalde». «Ese fue un golpe institucional que se está investigando y no el que dice Kirchner que quiero hacer yo».
Cuando Mirtha le ofreció las cámaras para que convenciera a los ciudadanos de que lo votaran, Menem apeló a que hay que ser pro Argentina, apostar a un hombre con experiencia que sacó al país de una crisis terminal en 1989 y que «los anti-Menem» podían entrar a cualquier país, «no como ahora que nos piden hasta el ADN». En tanto, instó a los ciudadanos a no votar en blanco.
• Poder prestado
Respecto del ballottage, opinó que es consecuencia de una maniobra de Duhalde y reiteró que «debió haber internas». «No está en juego, como dijo Cecilia (Bolocco, en diálogo telefónico), la suerte de uno o dos hombres. «Cuando Kirchner dice que atento contra la gobernabilidad es porque sabe que si gana será, como decía Maquiavelo, un poder de prestado, que tiene fracaso seguro. Si gana Kirchner va a llegar con un poder debilitado, igual que como llegó Duhalde.»
En relación con las preguntas sobre María Julia o el supuesto golf con Víctor Alderete, Menem opinó que son rumores, que no los ve hace tiempo y que son campañas para desprestigiarlo. Cuando Mirtha quiso saber elegantemente por el «encono» que le tiene Chiche Duhalde, Menem fue más directo: «Me tiene odio, y no sé por qué. La última vez que estuve con ella fue en Pinamar, cuando inauguraron con los compañeros guardavidas un monolito en homenaje a mi hijo Carlos».
Hubo un llamado telefónico de Bolocco; Menem guardó silencio y con sus manos cruzadas sobre las piernas escuchó el diálogo entre las mujeres, sereno pero atento. Mirtha no esquivó preguntas que calificó de «delicadas»: «¿Estás realmente enamorada de Carlos?», a lo que respondió: «El amor no se cuenta, se demuestra». La otra pregunta «delicada» fue si sentía que por ser extranjera podía afectar la candidatura de Menem, a lo que contestó: «Siempre me he sentido muy acogida, sobre todo en La Rioja, donde juego de local». Bolocco dijo que en su esposo «prima más» el afán de servir a la gente que el gusto por el poder y deseó que la Argentina supere sus momentos difíciles como Chile. Se excusó por no poder estar presente a causa del «estricto reposo» por su embarazo y bromeó: «Este bebé que llevo en mi vientre quiere igualar al padre y buscar su protagonismo» y lo calificó de «hombre de 72 años, más entero que nunca, que busca servir a su gente. Lo veo fuerte y con mucha sabiduría», y agregó: «Para Carlos sería terrible ver cómo se derrumba el país». Cuando Mirtha le preguntó por el apodo de «Chechu» que le inventaron en nuestro país, respondió: «No lo encuentro muy bonito, pero uno se acostumbra a todo. Prefiero que me digan Cecilia o la Bolocco».
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