3 de junio 2002 - 00:00

Duhalde "mimó" a caciques distanciados de Felipe Solá

Todos gestos orientados con un único propósito: cicatrizar las heridas que abundan en el PJ bonaerense. Eso hicieron el sábado en Olivos Eduardo Duhalde, Felipe Solá y los intendentes del conurbano en una reunión que duró casi tres horas en la que ficharon también la esposa del Presidente, Hilda González; la ministra de Trabajo, Graciela Camaño, y el jefe de Gabinete, Alfredo Atanasof.

La expresión de esa sintonía tendrá un formato peronista clásico: el Presidente y el gobernador saldrán juntos a recorrer las localidades del Gran Buenos Aires, con actos políticos y actividades oficiales.

En un mismo movimiento, Duhalde apuntalará dos estrategias:

• Una referida a la anomia del PJ, reprochada por los intendentes con frases tipo: «Estamos a la defensiva, hay que recuperar la calle». Para eso, casi como en campaña, Duhalde volverá a caminar el conurbano.

• La otra está ligada a la unidad. El Presidente mimó a los jefes comunales -que estaban recelosos porque Duhalde no les prestaba atención-, los escuchó y, a muchos de ellos, los amigó con Solá.

Gesto

El gobernador hizo su propio gesto. «El destino de Buenos Aires está atado al destino de la Nación», dijo para decir que no hará nada que perjudique a Duhalde. Y pidió trabajar con Chiche Duhalde en materia social.

Para un dirigente que participó de la cumbre la clave es matemática: «Tenemos que estar juntos:
somos los dueños de 40 por ciento del peronismo, pero si nos fracturamos ninguno vale nada». Ese espíritu apuró la cita de Olivos.

Fue el viernes, antes de la firma del Pacto Fiscal, en una charla Duhalde-Solá. Se fijaron la agenda y la convocatoria excluyendo a legisladores, sector reacio al gobernador, sobre todo el grupo de
Osvaldo Mércuri.

• Resultado

Alberto Balestrini
, de La Matanza; Jesús Cargilino, de Malvinas Argentinas; Alberto Descalzo, de Ituzaingó; Manuel Quindimil, de Lanús; Julio Alak, de La Plata, y Raúl Othacehé, de Merlo, entre otros, recibieron la citación.

Ayer, un presente usó una figura singular para resumir el resultado de la reunión.
«Si tomamos al PJ bonaerense como un empresa, el sábado quedó claro que Duhalde es el dueño; Solá, el gerente general, y los intendentes, tenedores de acciones.»

No habló de cotización pero sí de ganancias. En principio, cada uno obtuvo réditos inmediatos:

• Duhalde se garantiza que en Buenos Aires, su provincia, habrá «paz y orden», algo que está en riesgo mientras la relación entre Solá y los intendentes continúe tensa.
  
• Solá es quizá quien más gana. Adormece el foco de conflicto que representan los intendentes de duhaldismo
hard y sella un pacto de buena convivencia con el Presidente.

• Los jefes peronistas recuperan protagonismo. Históricos pilares del poder territorial del duhaldismo, habían quedado desplazados. Ahora, Duhalde vuelve a apañarlos.

Igual quedan tiranteces. Por caso,
Hugo Curto, el intendente de Tres de Febrero, no está dispuesto a perdonarle al Presidente la inclusión de Graciela Camaño en el gabinete. Pero son refriegas de entrecasa.

También Duhalde confirmó que están garantizados los fondos para pagar los planes sociales, monto que casi duplica el desaparecido Fondo del Conurbano: en unos meses, sólo
Buenos Aires recibirá 100 millones por mes.

Hubo otra promesa presidencial: cuando se abra el crédito externo -dijo Eduardo Duhalde-la Nación buscará financiamiento para atender una cuestión espinoso para Solá y los intendentes, la creciente inseguridad en Buenos Aires.

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