20 de diciembre 2002 - 00:00

"Duhalde tardó media hora en aceptar la presidencia"

Duhalde tardó media hora en aceptar la presidencia
En las 47 horas de la primera crisis fue presidente, pero fue tan gravitante en ésa como en la segunda crisis, cuando renuncia Adolfo Rodríguez Saá el 30 de diciembre de 2001 y pudo ser por segunda vez presidente en una semana.

Periodista: ¿En lo político qué fracasó en la semana de Rodríguez Saá?


Ramón Puerta:
En seis días de Rodríguez Saá ya tuvimos fuertísimos reclamos de Néstor Kirchner de que Rodríguez Saá no iba a cumplir con convocar a elecciones. La relación de él se puso muy tensa dentro del grupo que yo coordinaba, además de ser presidente del Senado.

P.: ¿De la Sota?

R.P.: De la Sota hacía el mismo reclamo desde el grupo de las provincias grandes y eso fue lo que finalmente estalló en Chapadmalal. Concurrieron allí siete gobernadores, yo concurrí y otros siete no fueron... La renuncia intempestiva de Rodríguez Saá no me dio ni un día para intentar armar un gobierno nuevamente del Frente Federal.

P.: ¿Tan poco tiempo?

R.P.: Me dio una hora en la última comunicación que tuvimos por teléfono para resolver esto. Le dije que no iba a tener tiempo para formar gobierno y que iba a renunciar para permitir lo que se me ocurría en ese instante que era la única forma de solución a esta segunda crisis.

P.: ¿Qué fórmula era?

R.P.: Le dije que me diera por lo menos un día para intentar negociaciones pero que iba a intentar hacerlo desde otro ámbito. ¿Cuál era? Mi análisis es que el primer gobierno después de la renuncia de De la Rúa se armó desde un planteo federal, del poder de las provincias, por eso fue un gobernador quien lo reemplazó y desde el Senado, que es la Cámara federal. En esta segunda crisis el poder de las provincias ya no estaba presente. Estábamos quebrados, siete habían ido a Chapadmalal, siete no, el Senado no garantizaba mayoría propia.

P.: ¿Reutemann aparecía?

R.P.: Reutemann acompañó a los grandes y al planteo de Kirchner...

P.: ¿Ruckauf?

R.P.: Ruckauf fue a Chapadmalal, pero más que nada porque era en su territorio propio, la provincia de Buenos Aires.

P.: ¿Qué era el peronismo en ese momento?


R.P.:
Recordemos que Menem acababa de salir de una prisión injusta y habló con el presidente del congreso partidario nuestro, el último candidato a presidente, que era Duhalde.

P.: ¿Qué le dijo?

R.P.:
Le cuento que el Adolfo me había dicho que iba a renunciar y que en una hora iba salir al aire diciéndolo. Me manifiesta su sorpresa y le pregunto si él tenía buenas relaciones con el radicalismo.

P.: ¿Qué le dice Duhalde?

R.P.:
Que sí, que tenían buenos contactos. Le pido que hable con el hombre que yo visualizaba como el exponente más importante -sobre todo que ya había caído De la Rúa-y que estaba además en el Senado, que era Raúl Alfonsín.

P.: ¿Qué hace Duhalde?

R.P.:
Me dice: «Ramón, llamame en media hora». Le había contado la renuncia de Rodríguez Saá y mi idea de que había que armar gobierno desde un entendimiento entre peronismo y radicalismo. Que no veían posibilidad de hacer lo que había hecho yo una semana atrás, cuando Duhalde me había apoyado cuando salimos con la tesis de que un gobernador debía reemplazar a De la Rúa. Es más, Duhalde planteó que fuera yo quien reemplazase a De la Rúa, como plantearon muchos.

P.: ¿Qué hace Duhalde?

R.P.:
Había tenido suerte de encontrarlo; me pide media hora, me imagino que para hablarlo a Alfonsín. Lo llamo a la media hora y me dice: «Ramón, hablé y van a acompañar en un entendimiento de esta naturaleza». Respuesta mía: «Entonces yo tengo que renunciar a la presidencia del Senado para que la Asamblea Legislativa la maneje Eduardo Camaño».

P.: ¿La Cámara de Diputados qué camino ofrecía?


R.P.:
Para el armado desde la Cámara de Diputados yo le ofrezco a Duhalde que él sea el candidato a presidente de esa Asamblea.

P.: ¿Por qué le ofreció eso?

R.P.:
Lo que dije, el anterior gobierno fue de los gobernadores; éste tiene que ser el de la política, de los partidos.

P.: Me refiero a los tiempos, usted menciona por primera vez a Duhalde como presidente, le ofrece el cargo...


R.P.:
Claro, por eso declaré después que yo los hice presidentes a los dos, al Adolfo y a Duhalde. Lo de Duhalde toma estado público en una reunión posterior, al día siguiente. Duhalde se desayuna con mi llamada, ésta es la realidad. Si desde la provincia de Buenos Aires, desde algunas intendencias se hicieron algunas travesuras, a mí no me consta. Hasta entonces él sólo había aparecido en la película para decir que yo fuera en lugar de De la Rúa y después para apoyar al gobernador que saliera elegido.

P.: ¿Qué responde?

R.P.:
«No, yo no», me dice. Le respondo: «Vos entraste segundo en las elecciones, sacaste casi 40% de los votos. El que te ganó sacó siete puntos y pico, porque De la Rúa no llegó a 50%, ganó porque superó el 45% que dice la Constitución. Vos podés armar el gobierno». Viene la segunda llamada, me dice que sí y ahí yo le digo que tiene que presidir Camaño. Me discute, que debo presidir yo igual que la semana anterior. No, respondo, tengo una gran debilidad interna y tampoco quiero aparecer dentro de la interna peronista como un traidor de las provincias chicas que vengo y me arreglo con las provincias grandes. Me costará la presidencia del Senado...

P.: ¿Qué respondió?

R.P.:
«Entiendo tus razones, voy a hablar con Camaño». A los 10 minutos hablo con Camaño y Duhalde ya había charlado el tema con él. Me dice: «Es una pena que te cueste la presidencia del Senado». Nadie me dijo lo que sí pudo ser una salida, que yo pidiera licencia y esto se resolvía. Pero tampoco hubiera aceptado porque se necesitaba un mensaje fuerte. Eso me permitió llamar esa noche a los jefes de la Federal, de Gendarmería y de Ejército y decirles que el presidente no iba a ser yo, que iba a ser un peronista, que era Eduardo Duhalde, y que había un entendimiento de la política para armar gobierno.

P.: ¿Qué tenía usted que explicarles?


R.P.:
Porque cuando uno tiene lío en la calle nadie actúa si hay vacío de poder.

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