Poco le ayudará en esa tarea aparecer bloqueando el salvataje pesificador para los intendentes de su provincia.
El problema de las deudas contraídas por los municipios de todo el país antes de la devaluación -pero que afecta de lleno a distritos bonaerenses- fue siendo solucionado mediante renegociaciones, cancelaciones y avales de las provincias y la Nación, durante los últimos dos años. Pero quedó siempre en el tintero el futuro de la deuda en dólares que contrajeron los municipios por obras como provisión de agua potable y saneamientos cloacales.
Este tipo de inversión en infraestructura municipal tuvo siempre financiamiento disponible por parte del Banco Interamericano de Desarrollo y el Banco Mundial. Por lo menos, mientras la Argentina mantenía relaciones crediticias estables con el resto del mundo.
Sin embargo, con la devaluación y el default, este escenario, obviamente, cambió.
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