EE.UU. discute lo mismo que la Argentina
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A pocas semanas de una elección presidencial el debate económico ha cobrado una inusual intensidad. «The New York Times» publicó una carta abierta a los candidatos John McCain y Barak Obama firmada por un pequeño grupo de ex funcionarios que han dejado la función pública, pero que siguen manteniendouna influencia digna de su prestigio. La carta está firmada por los republicanos Peter Peterson (ex secretario de Comercio), Warren Rudman (ex senador), George Shultz (ex secretario de Estado), Paul O'Neill (ex secretario del Tesoro). Los demócratas son Mario Cuomo (ex gobernador de Nueva York y Robert Kerrey (ex senador). También firma el legendario ex presidente de la Reserva Federal Paul Volcker.
En uno de sus párrafos los firmantes de la carta pública hablan de la política de endeudamiento de los Estados Unidos. Pero, para sorpresa de esos analistas que tanto nos recomiendan endeudarnos los norteamericanos sostienen todo lo contrario:
«Estados Unidos está peligrosamente dependiendo de prestamistas internacionales. Japón, China, y otros países son poseedores de la mitad de nuestra deuda pública. Hipotecando la nación a prestamistas internacionales conlleva graves riesgos económicos y geopolíticos que ningún gran país debe permitir».
En la misma edición de «The New York Times» se anuncia que Estados Unidos destinará 200 mil millones de dólares para evitar la quiebra de las dos principales instituciones de créditos hipotecarios. El secretario del Tesoro, Henry Paulson, declaró que el Estado debe intervenir ya que «este torbellino afectaría directamente a las finanzas de las familiasnorteamericanas: desde el presupuesto-familiar al valor de los hogares, así como los ahorros para pagar la educación de los hijos y el dinero necesario para las jubilaciones».
Al contrario de lo que sucede en nuestro país la intervención del Estado norteamericano en dichas entidades contará con el apoyo de ambos partidos que disputan la próxima elección presidencial. A nadie en su sano juicio se le ocurre que el Estado pueda abandonar a sus ciudadanos. Tampoco éstos lo aceptarían. Estados Unidos adoptó una economía de mercado pero no a costa de sacrificar a sus habitantes.
Las palabras son diferentes, pero los objetivos buscados por nuestro gobierno tanto en la oposición al endeudamiento externo o en el salvataje de una empresa estratégica como Aerolíneas son similares a los expuestos por los acérrimos defensores del capitalismo en Estados Unidos. No es un problema de ideologías. Es que en ciertos temas hay que ser muy mezquino o muy ignorante para no priorizar el bienestar común.
El círculo vicioso creado por los fondos buitres, unos pocos analistas de Wall Street y cierto periodismo hostiga a Cristina de Kirchner por no arrodillarse frente a los especuladores o convertir al país en un buen negocio para banqueros como lo fue en los 90. Algo que, como vemos, no pueden hacer en Estados Unidos.




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