El aborto legal no es una deuda de la democracia
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Miriam Boyadjian, senadora (MPF).
Habría que ver entonces qué concepto de democracia tienen quienes repiten ese slogan, y preguntarnos quién puede decir entonces, legítimamente, cuál es una deuda de la democracia. A mi entender no basta sólo con tener acceso privilegiado a los medios masivos de comunicación o referentes mediáticos que nos hagan creer que la "ola verde" es imparable cuando en realidad se desvanece cruzando la General Paz.
Nuestro sistema democrático es representativo (artículo 22 de la Constitución Nacional) y las decisiones de la democracia las adoptan quienes tienen un mandato popular expresado en las urnas, como el que tuvieron los constituyentes de 1994 que incorporaron en nuestra Ley Fundamental, como una de las atribuciones del Congreso "Dictar un régimen de seguridad social especial e integral en protección del niño en situación de desamparo, desde el embarazo hasta la finalización del período de enseñanza elemental, y de la madre durante el embarazo y el tiempo de lactancia" (Artículo 75 inciso 23). Demás está decir que el aborto legal, que es el Estado mismo consintiendo la eliminación de un niño o niña por nacer, es incompatible con este sistema de protección.
Con pesar, podemos ver que transcurridos casi 25 años de este mandato del pueblo argentino plasmado por los constituyentes, y transcurridos casi 35 años del feliz 1983, aún no se ha dictado ese régimen de protección de la niñez desde antes del nacimiento y luego de él y de la madre durante el embarazo. Esa, es una verdadera deuda de la democracia.
En el Senado de la Nación presido la Comisión de Población y Desarrollo Humano, que tiene entre sus competencias examinar todo lo relativo al cumplimiento de este mandato constitucional. Por eso hago un llamado a rechazar este proyecto que no protege a las mujeres, ni a los niños y niñas por nacer. Y a dictar una ley, o conjunto de leyes que protejan a los dos. Sólo así estaremos saldando una verdadera deuda de la democracia.
No podemos aprobar un proyecto de ley que va en contra de la Constitución que una vez juramos cumplir y hacer cumplir, porque sería traicionar el mandato de nuestro pueblo y de nuestras provincias.




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