El ministro de Salud, Ginés González García, ratificó ayer la continuidad de los programas oficiales de procreación responsable para prevenir embarazos no deseados y abortos, que fueron el punto que disparó la polémica con el obispo castrense, monseñor Antonio Baseotto. De hecho, el episodio que derivó en la decisión del gobierno de remover a Baseotto y retirarle su salario comenzó el 17 de febrero pasado, cuando el prelado envió a González García una misiva en la que citaba una sentencia bíblica. González García intentó ayer bajarle el tono a la polémica planteada con la Iglesia, pero reiteró que mantiene su posición con respecto al aborto y afirmó que el gobierno tiene en torno a ese tema una política basada en «razones sanitarias». «No quiero opinar más sobre el tema, sólo digo que las razones sanitarias que motivaron la política del gobierno y las razones sanitarias que tienen que ver con alguna cosa que he dicho las mantengo», dijo González García en declaraciones a la prensa.
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La polémica entre González García y Baseotto tiene como origen opiniones del ministro sobre la despenalización del aborto.
El ministro de Salud realizó sus declaraciones ayer al mediodía, tras finalizar un acto en el cual fue firmado un convenio de asistencia sanitaria para los inmigrantes españoles que viven en la Argentina, en el cual también participó el ministro de Trabajo y Asuntos Sociales de España, Jesús Caldera Sánchez.
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