El Gobierno se prepara para un posible revés de Donald Trump en las elecciones de medio término de Estados Unidos, aunque descarta que una derrota republicana implique automáticamente un cambio en el respaldo político y financiero que Washington le brinda a la Argentina. Mientras se viven jornadas frenéticas por la visita del papa León XIV en Balcarce 50 -que incluyen últimos retoques de pinturas, limpieza de alfombras y verificación del correcto uso de los aparatos de seguridad-, al mismo tiempo se despliega una estrategia para mantener abiertos los canales de diálogo con distintos sectores de la política estadounidense y, al mismo tiempo, intentan despejar las dudas sobre la dependencia del programa económico local respecto de su principal aliado internacional.
Las "midterms" de este martes concentran la atención del oficialismo. La renovación de la Cámara de Representantes y de un tercio del Senado puede modificar el margen de maniobra de Trump para avanzar con su agenda y condicionar algunas de sus decisiones en materia económica y de política exterior. En el Ejecutivo reconocieron a este medio que un resultado adverso tendría un impacto político sobre la alianza que Milei construyó con el mandatario republicano, pero al mismo tiempo sostienen que la relación entre ambos países excede la coyuntura electoral.
En ese contexto, el Gobierno envió a Washington al subsecretario de Gestión Institucional, Eduardo “Lule” Menem; y al vicejefe de Gabinete, Ignacio Devitt. Los funcionarios viajaron durante el fin de semana para mantener reuniones con empresarios, representantes institucionales y autoridades vinculadas con el proceso electoral. La misión combina el seguimiento de los comicios con la búsqueda de interlocutores para sostener la relación bilateral más allá del resultado. Por estas ausencias, argumentan, es que se suspendió la mesa política convocada para este martes a las 13.
La delegación ya mantuvo encuentros con representantes de la Cámara de Comercio de Estados Unidos y de la Comisión Federal Electoral. También estaba abierta la posibilidad de establecer contactos con dirigentes del Partido Demócrata.
Donald Trump enfrenta un test político en las "midterms".
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La preocupación del Gobierno tiene un componente político, pero también financiero. La administración libertaria considera que el respaldo estadounidense constituye un activo para su estrategia económica, en particular después del auxilio que el Tesoro norteamericano instrumentó en 2025, cuando se acordó un swap por u$s20.000 millones y hubo intervención directa en el mercado cambiario. La posibilidad de una nueva asistencia, sin embargo, podría enfrentar mayores resistencias si los demócratas amplían su representación en el Capitolio.
En ese escenario se inscriben las iniciativas impulsadas por legisladores demócratas para limitar eventuales ayudas financieras a la Argentina. Entre ellas figura el proyecto conocido como No Argentina Bailout Act, orientado a impedir o restringir una asistencia extraordinaria. También existe una propuesta vinculada con la protección de los productores agropecuarios estadounidenses frente a la competencia de las exportaciones argentinas. Aunque esas iniciativas no bloquean por sí solas las decisiones del Poder Ejecutivo norteamericano, podrían elevar el costo político de una nueva intervención financiera.
Frente a ese panorama, el oficialismo busca instalar una lectura que distinga entre el resultado de una elección legislativa y la continuidad de la relación bilateral. En esa línea se inscribió el mensaje de Adrián Ravier durante la conferencia de este martes, donde planteó que el Gobierno hizo los esfuerzos necesarios para reducir la exposición de la economía argentina al resultado electoral estadounidense. “Hemos hecho todo en materia macro para que la solidez económica no dependa de la elección legislativa de EEUU”, sostuvo.
Adrián Ravier reconoció una posible derrota del oficialismo en Estados Unidos.
Sin embargo, el escenario institucional en Washington todavía presenta interrogantes. En la misma conferencia, Ravier reconoció la incertidumbre sobre la posibilidad de que los republicanos conserven el control de la Cámara alta. “No está claro si se va a poder sostener el Senado”, afirmó.
El frente financiero es el que concentra buena parte de las inquietudes oficiales. Una mayor incertidumbre en Estados Unidos podría repercutir sobre las tasas internacionales, las condiciones de acceso al crédito y la evolución del riesgo país. El Gobierno también sigue de cerca las posibles consecuencias comerciales en un contexto en el que las exportaciones locales de acero y aluminio continúan alcanzadas por aranceles estadounidenses y el acuerdo bilateral puede quedar sujeto a nuevas discusiones.