22 de mayo 2007 - 00:00

"El patotero es Kirchner"

Los trotskistas del Movimiento de Trabajadores por el Socialismo intentan trasladar los efectos de la crisis de Santa Cruz a la elección porteña. Con cierto atraso, tratan de llevar la tragedia de la muerte del maestro Fuentealba a las calles porteñas para buscar votos en favor de sus candidatosen las elecciones a jefe de Gobierno de la Capital. Les es fácil cebarse con los desaciertos del gobierno en el tratamiento de ésta y otras crisis. También insultar al Presidente acusándolo de ser « patotero». Veamos cómo lo expresan en «Alternativa Socialista», órgano partidario del MST.

Desde el atril de la Casa Rosada Kirchner dejó escapar toda su furia. «Son unos cobardes, patoteros», dijo, hablando de los docentes de su provincia. ¿Qué pasó en Santa Cruz para que Kirchner reaccionara así? Los docentes, los trabajadores, amplios sectores del pueblo le perdieron el miedo. Y no puede tolerarlo. Si no cómo se explica que el Presidente acusara de patoteros a quienes fueron los que recibieron los golpes de la Gendarmería enviada por él mismo. Cómo se explica que Aníbal Fernández dijera que los heridos por la represión se «autohirieron para dar lástima». Cómo explica Kirchner que, recién después de casi tres meses de conflicto, se hubiera dignado a permitir que se abriera una negociación para intentar amordazarla inmediatamente con una «conciliación obligatoria» que no tiene nada de conciliación y sí mucho de obligatoria. El Presidente perdió los estribos porque hay una rebelión que lo cuestiona y lo expone, como verdaderamente es ante todo el país, desnudando su doble discurso.

Pero, aunque a Kirchner no le guste, algo cambió irremediablemente en Santa Cruz y en el país. Lo que se imaginaba como un tranquilo año electoral se está convirtiendo en el peor momento de su gobierno. En meses están siendo demolidos todos los pilares de un engaño que durante un tiempo funcionó. La desaparición de Julio López y la falta de medidas por parte de Kirchner; la derrota electoral en Misiones; el asesinato del maestro Fuentealba y ahora la dignidad de los valientes trabajadores y sectores populares de Santa Cruz está terminando para siempre con esa «tranquilidad» que creía más duradera. No le alcanza con anunciar obras de campaña electoral ni buenas noticias sobre la marcha de la economía. Y se cumple el viejo dicho popular de que las malas noticias nunca vienen solas. Así a la crisis terminal del régimen totalitario y de patrón de estancia que impuso en Santa Cruz, le sigue el estallido del primer caso de corrupción que moja a su gobierno. Skanska se empieza a mencionar como el IBM-Banco Nación de Kirchner.

Si hasta en el terreno que creía más propicio, el electoral, está a punto de sufrir un duro revés. Su candidato en la Capital Federal, el ministro de Educación que no tiene nada que ver con los conflictos docentes, el que dijo que no era su problema el asesinato de Fuentealba, ése que hizo como que dio un aumento salarial al servicio de su campaña electoral, Daniel Filmus, figura tercero cómodo y algunas encuestas lo dan con un porcentaje que no llegaría a 20% de la votación.

Y si bien su reelección o la elección de su esposa, Cristina, todavía no se ve empañada por ningún competidor serio, todavía faltan cinco meses para el 28 de octubre, fecha en la que se realizarán las elecciones nacionales. Y como está saltando cada vez más a la vista cinco meses en el país del Argentinazo, es demasiado tiempo para confiarse.

Pero si eran demasiados frentes abiertos se ha instalado un debate de terror sobre la seguridad aeronáutica en el país. Según la organización internacional de los pilotos no es seguro volar sobre la Argentina. Y mientras la ministra de Defensa a cargo de la seguridad de la aviación insiste en que no hay problemas, el cineasta y ex piloto de LAPA, Enrique Piñeyro, viene advirtiendo sobre la inminencia de un accidente de características catastróficas.

Por otro lado sigue sin resolución, entre muchos otros, el conflicto de las papeleras en la frontera de Entre Ríos con el Uruguay y cada día aparece un nuevo frente de tormenta.

Incluso con la agudización de conflictos gremiales que amenazan salirse del control de los caciques de la CGT o de los de la CTA, otra vez el ejemplo Santa Cruz.

Todos estos hechos machacan sobre la cabeza de la población, creando un humor social hostil hacia el gobierno. Un humor en el que va ganando paso la desilusión y la intuición de que se marcha a una nueva frustración, esta vez de la mano de Kirchner. Ese humor incentiva las luchas por un lado y por otro abre el espacio político para la construcción de una alternativa verdadera. De esta situación se desprenden las tareas que tenemos por delante. En primer lugar seguir apoyando con todo el conflicto de los docentes y el pueblo de Santa Cruz hasta que se reconozcan y satisfagan sus reclamos. El apoyo a estos dirigentes que son distintos de los viejos burócratas sindicales que se apoyan en la decisión de las asambleas de sus compañeros representados, honestos y combativos.

Pero también para dar la batalla electoral. En este sentido el primer round de esta pelea que cruzará también lo que falta del año en todo el país, son las elecciones en la Ciudad de Buenos Aires para las que faltan apenas 25 días.

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