El radical Morales será vice de Lavagna

Política

Tan apurado se mostró ayer Roberto Lavagna en anunciar al radical jujeño Gerardo Morales como su acompañante en la fórmula para octubre, que el interesado no llegó a tiempo a la presentación. Esa prisa contrastó con el lapso que se tomó el ex ministro en nominar a su vicepresidente, lo que exasperó a los radicales. Acostumbrada ya al frío estilo personalista de Lavagna, la UCR deberá buscar ahora otros alicientes para calentar la campaña.

Roberto Lavagna decidió ayer hacer pública su decisión de llevar al radical jujeño Gerardo Morales como compañero en la fórmula presidencial. El anuncio corrió por parte del propio Lavagna en medio de un brindis que había organizado por el Día del Periodista en su búnker de la calle Cerrito, y tuvo sus curiosidades. Por ejemplo, quedó claro que la decisión de apurar el anuncio tomó por sorpresa al radicalismo, ya que el propio Morales no había llegado aún al evento cuando el ex ministro de Economía lo hizo. Más tarde, se reunieron para la foto y allí se explicó que ahora la UCR se tomará tres semanas para concluir con el proceso de selección formal del candidato a vicepresidente a través de un sistema de consultas en todas las provincias que precisamente había comenzado esta semana, antes de anunciar oficialmente en julio la candidatura de Morales.

Los radicales aman esos formalismos: en apariencia equiparan la carta orgánica partidaria o las resoluciones de la convención nacional a la fuerza que puede tener la Constitución. Pero hacia el final de esos procesos siempre, casi mágicamente, se toma la decisión que políticamente indique la conducción. Por eso, de todo ese proceso sólo vale ahora la aceptación de Morales -y del resto de la dirigencia partidaria- a la postulación a la vicepresidencia y el anuncio público. De todas formas, ese reglamentarismo tiene sus ventajas: esta demora de tres semanas le servirá para seguir negociando algunas aristas del acuerdo con Lavagna y movilizar al mismo tiempo al partido.

  • Decisión personal

    Fiel a su estilo, Lavagna dejó en claro ayer que la elección de Morales había sido una decisión personal. «Como lo había anunciado, me tomé un tiempo para encontrar un candidato a vicepresidente. Yo siempre dije que como soy peronista, lo lógico era que el candidato a vice fuera un radical. Siempre sostuve que debía ser un candidato joven, del interior, del interior profundo del país y con trayectoria. Le hice la propuesta a Morales y aceptó», dijo Lavagna en su descripción del jujeño.

    En todo el anuncio abundaron ese tipo de definiciones por parte de Lavagna: «Hemos compartido muchos viajes al interior juntos y nos sentimos muy cómodos. Hemos tenido buena convivencia, ésa es otra de las condiciones por las que lo elegí; además es radical, y como la cabeza de fórmula soy yo, que soy peronista, su designación correspondía para esta coalición».

    El radicalismo, que le aportaa Lavagna toda la estructurapartidaria en el interior del país que, aunque devaluada, sigue siendo la única junto con el PJ que cubre la totalidad de la Argentina, ya se acostumbró a esos modos del candidato. Saben que el excesivo personalismo del ex ministro no comenzóahora y lo soportan, en la misma proporción en que lo necesitan como candidato a presidente.

  • Vía crucis

    Pero para llegar a este anuncio tuvieron que pasar un vía crucis. Se terminaron, por ejemplo, las presiones de Leopoldo Moreau y Federico Storani para que este último ocupara el lugar que ayer aceptó Morales. La autopostulación temprana de Storani había sido una de las tormentas que tuvo que enfrentar la UCR en su intento de acuerdo con Lavagna y sólo sirvió para que el candidato a presidente endureciera su decisión de erigirse como único elector de su acompañante. De todas formas, los bonaerenses siguieron poniendo piedras en ese camino.

    El primer candidato en serio que tuvo la UCR para acompañar a Lavagna fue Ernesto Sanz, jefe del bloque de senadores e incuestionable ante los ojos de radicales y peronistas. Pero mientras el propio Sanz no estaba convencido de la candidatura, otra pelea surgía en su provincia, Mendoza. En un intento por acotar el margen de maniobra de Julio Cobos dentro del radicalismo local, Sanz aceptó el viernes pasado acompañar a Roberto Iglesias en la fórmula para la gobernación. Lo dejó así a Lavagna sin otra opción, por lo menos para sus gustos, que convencer a Morales que, por otra parte, ya coqueteaba con la idea de presentarse como candidato a gobernador por Jujuy.

    El tramo final de la negociación se dio en la última gira de campaña por la Puna. Morales había invitado a Lavagna a una visita a Salta y Jujuy. Para el ex ministro fue una de las mejores presentaciones que pudo hacer dentro de sus viajes por el interior. Y de allí volvió convencido por la opción Morales.

    La aceptación del jujeño estuvo cargada ayer de ataques, como presidente del Comité Nacional de la UCR, al radicalismo K: «Cobos ha sincerado una situación, ya no es un dirigente del radicalismo. Es un orgullo y un gusto acompañar a Lavagna, en la medida en que lo resuelva mi partido. Si está el aval del radicalismo, con gusto asumiré este proyecto», dijo.
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