El ex secretario personal del obispo de La Rioja, Enrique Angelelli, y ex sacerdote Juan Aurelio Ortiz, insistió ayer en que está «plenamente convencido» de que el prelado fue asesinado por la dictadura militar en 1976, y confía en que la Justicia esclarezca definitivamente el hecho, a partir de los testimonios de mucha gente que «se está animando a decir lo que sabe». Admitió que esa creencia no la puede hoy sustentar con pruebas.
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Ortiz tiene 68 años y se desempeñó como secretario del obispado de La Rioja entre 1970 y 1976, fue sacerdote hasta 1979 y mañana declarará como testigo en la renovada causa judicial reimpulsada por la Justicia federal de La Rioja, citado por el fiscal federal Horacio Salman.
En diálogo con «Télam» desde La Rioja, de donde viajará a Buenos Aires para hablar hoy en el acto de Casa de Gobierno en homenaje a Angelelli, el historiador ofreció detalles de los últimos días del obispo que estaba «plenamente consciente del baile en el que se había metido».
«Después de la muerte de los curas de Chamical y del laico Wenceslao, el 'pelado' -como le decían a Angelelli- nos dibujó una espiral con un lápiz y nos dijo: 'Lo que ellos están buscando es a mí', y nos marcó el centro del dibujo», relató.
Estos son los tramos más importantes de la entrevista con «Télam»:
Periodista: ¿Usted está plenamente convencido de que lo mataron?
Juan Aurelio Ortiz: No tengolas pruebas jurídicas de quién ni cómo, pero estoy convencido, estoy plenamente convencido, no caben dudas. Su auto vuelca en medio de la ruta pero los vidrios del parabrisas se encontraron antes del lugar del accidente, y éste es sólo uno de los detalles que tengo.
Presentado el ex sacerdote Arturo Pinto, el único testigo de los momentos previos a la muerte de Angelelli, se quejó ayer de que la Justicia «ha perdido un tiempo precioso» para investigar lo que considera como un «violento asesinato» del prelado, ocurrido en 1976.
Según el relato de Pinto -quien señaló que dejó los hábitos por la «falta de compromiso» que sintió desde la Iglesia para que se esclareciera el caso-, en aquel viaje regresaban junto a Angelelli por la Ruta 38 desde El Chamical hacia la capital provincial con los resultados de su investigación del secuestro y asesinato de los sacerdotes Carlos Murias y Gabriel Longueville, ocurridos pocos días antes. «Nosotros íbamos conversando, eran horas del mediodía, la ruta estaba tranquila y abierta, no nos percatamos de ninguna persecución. Pero imprevistamente al pasar Punta de los Llanos vi un vehículo que nos sobrepasa y se nos cruza adelante de nuestra marcha, lo cual provocó una estampida que hasta mucho tiempo después no pude borrar de mi mente», relató Pinto. Después de ese momento -y tras varios vuelcos en la camioneta- el ex sacerdote en la comunidad de Aimogasta, perdió el conocimiento.
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