2 de junio 2003 - 00:00

Emisario intenta sumar Córdoba

Néstor Kirchner impregnará a su segunda semana como Presidente el ritmo y perfil que marcaron las horas iniciales de su gobierno: organizará viajes sorpresivos al interior y mandará un emisario a Córdoba como gesto de apoyo a José Manuel de la Sota, que el domingo pone en juego su reelección.

Luego de recorrer tres provincias en apenas 96 horas, Kirchner -que anoche volvió de Santa Cruz, adonde se retiró a descansar el fin de semana-retomará la mecánica esta semana. Pero anoche aún no estaba definido qué destinos visitará.

Si, se sabe, que no irá a Córdoba. Allí enviará al ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, que el martes anunciará oficialmente junto a De la Sota el inicio de dos «megaobras» que el jueves pasado Kirchner y De la Sota pactaron en una reunión en Buenos Aires.

«Kirchner está acompañando a De la Sota, pero no es una apuesta personal»
, explicó ayer un funcionario de acceso diario al despacho presidencial y confirmó que el santacruceño no desembarcará en la provincia mediterránea antes de la elección del próximo domingo.

La tendencia es auxiliar a los gobernadores del PJ pero sin involucrar más allá de lo razonable al Presidente. El ministro del Interior, Aníbal Fernández, patentó esa actitud: negó que las elecciones provinciales signifiquen plebiscitos escalonados de la gestión Kirchner.

Igual, en el caso de De la Sota, los pronósticos son dulces y anticipan un triunfo holgado del PJ sobre el radical Oscar Aguad. «Estamos 15 puntos arriba», le dijo confiado ayer a este diario el senador nacional Jorge Montoya, coordinador de la campaña delasotista.

Quizá, si el resultado es dulce como presumen los síbilos, el domingo Kirchner tenga otro arranque «espontáneo», se trepe a un avión y aterrice en Córdoba para festejar.

Los hombres del Presidente juran que
el gobierno será «equitativo» a la hora de repartir respaldo, que no habrá diferencias entre los leales que apoyaron a Kirchner y los que no lo hicieron. En este último grupo figura De la Sota.

Sin embargo, hay claroscuros. El último jueves,
Kirchner se mostró junto a Gildo Insfrán, que ayer la peleó en las urnas el permiso para aspirar a su reelección. Fue una señal de apoyo expreso a uno de los pocos gobernadores que se plegaron temprano a la postulación del sureño.

Entre el 8 y el 15 de junio visitará Tierra del Fuego, donde el 22 de junio el dúo
Carlos Manfredotti-Daniel Gallo arriesga su continuidad contra un combo encabezado por el senador radical Mario Colazo.

En este caso,
Kirchner expone un compromiso más enérgico. Primero, porque involucra la región patagónica; segundo, porque Gallo -a pesar del vínculo personal entre Manfredotti y Carlos Menem-integra la legión sureña que desde el principio apostó por el santacruceño.

Además, sería costoso para el gobierno que en el segundo test en las urnas, el PJ resigne el control de una provincia. Por eso, Kirchner ordenó a
Aníbal Fernández y Juan Carlos Mazzón que sigan hora a hora el pulso electoral fueguino.

Las gestiones dan resultado: luego de un temblor, Kirchner está recuperando la sonrisa. Los encuestadores del Ministerio del Interior perfilan ahora una ventaja para el PJ.

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