Douglas Thompkins explicó ayer ante la prensa dónde fue
el corte de alambrado que realizó Luis D’Elía en sus campos
de Corrientes. El empresario estadounidense abandonará
la Argentina si prospera el proyecto para expropiarle
las tierras.
El empresario estadounidense Douglas Thompkins, a quien Luis D'Elía quiere expropiar sus campos en Corrientes, está dispuesto a reunirse con Néstor Kirchner para detener la embestida del ex piquetero. «Si el proyecto avanza en el Congreso y me quitan mis tierras, entonces me voy de la Argentina. ¿Qué más voy a hacer acá?», advirtió ayer el conservacionista y productor forestal durante un encuentro con la prensa.
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Recién llegado de Chad, en Africa, donde realizó un censo aéreo de elefantes, Thompkins contó que recibió disparos provenientes de los cazadores ilegales que trafican sus colmillos para comercializar el marfil. De los balazos africanos a la tenaza corta alambrados del polémico D'Elía. El subsecretario de Tierras para el Hábitat Social quiere expropiarle unas 135 mil hectáreas ubicadas en los esteros correntinos del Iberá. Y aunque ni Alberto Balestrini -presidente de la Cámara baja- ni Agustín Rossi -jefe de los diputados kirchneristas- firmaron la iniciativa, Thompkins sigue intranquilo. Apenas lo relaja que Alberto Fernández se haya expresado en contra de las expropiaciones, y por eso el estadounidense mantiene su embajada al tanto de todas las novedades. «No descarto reunirme con Kirchner. No lo conozco pero si una audiencia con él sirve para destrabar la situación iría a verlo», sorprendió el ex empresario textil que fundó North Face y Spirit.
Thompkins, de 63 años, se mostró sorprendido por el imprevisto interés de D'Elía en temas ecológicos. «No sabía que D'Elía era un conservacionista y que quería crear una reserva natural», comentó con ironía el magnate. Durante gran parte del encuentro con la prensa, se dedicó a explicar mapas donde se mostraba el aparente perjuicio que Forestal Andina, la finca vecina a la suya, provoca a las tierras y pobladores de la zona con un terraplén que aísla y eleva el nivel del agua. Por ese motivo, explicó Thompkins, presentó un amparo junto a pobladores de la zona para denunciar la obra. Y sospecha que el líder de la Federación Tierra y Vivienda lo relacionó de mala fe con ese incidente.
Su estancia, El Tránsito, está ubicada al norte del paraje Yahaveré y permite, según Thompkins, el libre tránsito de las cinco familias que viven en la zona. «Hay una operación política para instalar en los medios el tema de la extranjerización de tierras. Pero yo me dedico a la nacionalización. Las compro, las mejoro y las dono para que se creen reservas naturales», aseguró el empresario.
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