A Néstor Kirchner no le gustan mucho los cambios. Prefiere malo de confianza que bueno por catar. Pero se cree que hacia el 10 de diciembre haría cambios en el gabinete nacional. Muy pocos. Se habla de un solo ministro, el canciller Rafael Bielsa, si lo necesitan como candidato en la Capital Federal (Bielsa se resiste porque en encuestas -en las serias-mide poco). El resto sería a nivel secretarías. Se trataría de Cultura (hoy Torcuato Di Tella), Energía ( Daniel Cameron) y la Secretaría General (Oscar Parrilli). Habría una cuarta. Siempre en versión, los reemplazos se dispondrían entre diputados que "actuaron bien"; obvio, con el oficialismo.
Con una gimnasia internista salvaje, que comienza a parecerse demasiado al menemismo, los cargos sujetos a recambio ya se están jugando.
Es claro que esos cambios, sumados a dos ministerios que consideran en danza, más la Secretaría General de la Presidencia, podrían terminar produciendo sobresaltos en el Congreso si
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