En agitada reunión, Senado emitió dictamen por traspaso de subte
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El Senado discutió en un plenario de tres comisiones el proyecto enviado por el Poder Ejecutivo para pasar la competencia y la fiscalización de los subtes, el Premetro, el tranvía de Puerto Madero y de 33 líneas de colectivos a la órbita del gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.
Desde el inicio del plenario conducido por el debutante titular de la comisión de Asuntos Constitucionales, el neuquino Marcelo Fuentes, los senadores kirchneristas lograron bloquear la posibilidad de que la presencia de De Vido, Lorenzino y el nuevo secretario de Transporte sea utilizada como una "interpelación".
Entonces, Fuentes -con la asistencia de Aníbal Fernández como presidente de la comisión de Presupuesto- decidió darles la palabra a los funcionarios en primera instancia, relegando las preguntas de los senadores a una segunda parte de la sesión y circunscribiendo el temario.
Así, el ministro De Vido fue el primero en tomar la palabra y, luego de defender con números el modelo kirchnerista, apuntó los cañones contra el jefe de Gobierno porteño Mauricio Macri.
"Es muy difícil entablar diálogo con Macri", dijo el titular de la cartera de Planificación en una de las primeras frases de su discurso de casi una hora.
En ese contexto, defendió la decisión de incluir 33 líneas de colectivos en el proyecto de ley en cuestión porque "son empresarios particulares los que prestan el servicio, y el Estado no tiene ningún activo físico" en este transporte.
"Nosotros subsidiamos todos los servicios de la Ciudad. El único que no lo hacemos es el tranvía. El Gobierno federal privilegia un modelo de país con inclusión social", sostuvo.
También aclaró que la Nación transfiere "potestades de regulación y control de la actividad" y se diferenció de Macri en el camino que tiene que recorrer el acta acuerdo enviado la semana pasada por la presidenta Cristina Kirchner.
"No coincido con la visión de Macri. (El proyecto) no requiere ratificación de la Legislatura, entiendo que así no está escrito en la Constitución", afirmó.
Lorenzino, por su parte, ahondó en las justificaciones económicas de la medida, y tampoco perdió la oportunidad de criticar a Macri: "Es llamativo que un político, alguien que busca el voto de la gente, resigne la posibilidad de ejecutar una competencia que otro poder le dio".
Para el ministro de Economía el crecimiento que exhibió la Argentina en los últimos ocho años en índices como la pobreza o el ingreso per cápita "es más auspicioso en la Ciudad de Buenos Aires que a nivel nacional".
En ese sentido, sostuvo que el gasto que implica para la Nación el subsidio del subterráneo "podría ser reasignado a jurisdicciones con más necesidades".
En otro tramo, Lorenzino "sugirió" que para afrontar el costo del subsidio del transporte que la Nación traspasaría a la Ciudad, la administración macrista debería disminuir la ayuda a la educación privada -"se cuadruplicó en los últimos cuatro años"- o aumentar la tarifa de las patentes automotrices.
La defensa del secretario de Transporte Alejandro Ramos, en una de sus primeras apariciones públicas, fue menos contundente y apenas se limitó a leer el acta acuerdo firmada a principios de enero por Macri y a trazar un paralelo en su función como intendente en Santa Fe, que cumplió hasta su convocatoria al actual cargo.
Luego llegó el tiempo de las preguntas, donde el debate subió la temperatura, que de por sí en el salón Arturo Illía era elevada por la gran cantidad de asistentes al plenario de comisiones.
El radical Gerardo Morales fue el primero en tomar el micrófono e inició una serie de acusaciones en la cara del ministro De Vido.
El senador por la provincia de Jujuy acusó al funcionario nacional de no haber aplicado el régimen de penas en las empresas concesionarias de las líneas de ferrocarril a cargo de Sergio Taselli y Claudio Cirigliano en virtud de los informes del "Plan de Mantenimiento" que "tiene en el cajón de su escritorio".
"¡Pongan la cara devuelvan la plata a la gente!", exclamó Morales, en medio de gritos de uno y otro lado, que incluyeron al líder de la bancada oficialista Miguel Ángel Pichetto y también a Aníbal Fernández.
El radical responsabilizó directamente a De Vido por "la tragedia de Once", y esto motivó la respuesta inmediata del ministro.
"Nosotros tuvimos que arreglar el desastre del 2001, cuando ustedes fueron gobierno", lanzó un desencajado De Vido, al recordar la presidencia de Fernando De la Rúa, a lo que Morales respondió con que el descalabro comenzó con el gobierno justicialista de Carlos Menem.



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