19 de marzo 2007 - 00:00

En alerta, radicales K presionan por vice

Julio Cobos
Julio Cobos
¿Ahora están más cerca de una fórmula compartida?

- Y... eso esperamos.

Julio Cobos lo dijo con una sonrisa pero el jefe -o, al menos, ordenador de la UCR K- dejó traslucir en su respuesta un temor: en caída libre hacia octubre, en medio de la vorágine, el diseño de empatía con la Casa Rosada naufraga en un mar de antojos e incertidumbre.

El alerta gira, esencialmente, sobre un ítem: la eventual candidatura a vice en la fórmula presidencial del oficialismo en octubre que tiene a Cobos como potencial ocupante. No es el único: buena parte del peronismo postula a Carlos «Lole» Reutemann.

  • Perla

  • La confección de un binomio peronista-radical, con Kirchner o Cristina Fernández al frente, escoltado por un dirigente de la UCR -es decir, Cobos- es la perla de un formato político que seduce a los radicales pero, por su inconstancia, también los aterra.

    Se explica: justo entre los festejos de la Vendimia, celebración a la que faltó Kirchner, el peronismo echó a rodar con su clásica persistencia la versión de que el plan Cobos se había caído y que en ese lugar estaba reservado para Reutemann.

    Unos días después, Cobos arrió a los demás radicales K a la Casa Rosada para refrendar el pacto. Un dato inocultable: la alternativa de Cobos vice es el mayor llamador para un acuerdo con Kirchner por lo que si esa hipótesis se derrumba temblaría el radicalismo K.

    Luego de la elección en Catamarca, donde los radicales que coquetean con Kirchner festejaron a grito pelado, varios sucesos de las últimas horas los ponen en alerta. Uno más sensible: en Río Negro, este fin de semana, no cayó pero flaqueó la Concertación entre el radicalismo y el kirchnerismo.

    En esa operación, que se clausuró el fin de semana, hubo mensajes cruzados desde el gobierno.

    Intervinieron dos ministros: uno para decir que todo el peronismo debía alinearse detrás de Pichetto; otro para decir que se priorizaba la Concertación.

    Hace tiempo, Miguel Saiz había acordado con Kirchner que el presidente «no se metería» en Río Negro: es decir, que no desplegaría el aparato nacional para respaldar a Pichetto, que machaca con que es «el» momento para terminar con 24 años de radicalismo.

  • Otro pacto

    En aquella charla, hubo otro pacto: Saiz le dijo que no podía abrir la fórmula de gobernador para poner de vice a un peronista K porque se resquebrajaría la convivencia de la UCR porque la vice, en manos de Bautista Mendioroz, compensó a un sector interno radical.

    Kirchner, en teoría, aceptó esa explicación a cambio de que en octubre le permita incidir en la lista de diputados nacionales. Pero el peronista que llevaría el sello-K al armado radical, el diputado Osvaldo Nemirovsci, al final no fue parte de la alianza.

    Hay una fina línea que une todos los temores. En Río Negro se vota el 20 de mayo y será la segunda experiencia de Concertación que pretenden mostrar Kirchner y, sobre todo, los radicales K.

    Pero el modelo quedó menguado: al esquema de Saiz, que lleva de vice al radical Mendioroz, se sumó el Partido de la Victoria (PdV) y Libres del Sur, grupo piquetero aliado del gobierno pero con posturas autónomas. De hecho, en Capital, respalda a Jorge Telerman.

  • Dos promesas

    El radicalismo descansa sobre dos promesas operativas: la primera refiere a que, salvo un imprevisto, la vice de la fórmula será para un correligionario; la segunda, sostiene que el gobierno no activará contra los gobiernos radicales respaldando candidatos propios.

    Río Negro será la probeta perfecta. ¿Impedirá Kirchner que sus ministros se muestren con Pichetto o que el senador haga del Senado una tarima de campaña pensando en su provincia? Saiz duerme, confiado en que gana por entre 7 y 11 puntos, sobre aquel compromiso.

    En paralelo, en Mendoza, Cobos se muestra con Marita Perceval, senadora ligada a Cristina Fernández, que aparece en la grilla como candidata a vice de un radical -Alfredo Cornejo y César Biffi, son los mejores posicionados-para engendrar la Concertación mendocina.

    Esa jugada de Cobos disparó la protesta de Gerardo Morales que anticipa que por la decisión del gobernador, orientada «únicamente» a ser vice, dice, le costará al radicalismo perder el gobierno de Mendoza.
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