19 de junio 2006 - 00:00

"En economía continúan los 90"

El ex diputado Héctor Polino, que rechazó ser funcionario del gobierno, se quejó de la represalia del jefe de Gabinete, que recordó posiciones del Partido Socialista en gobiernos militares. «Fue inoportunoy erróneo», dijo.
El ex diputado Héctor Polino, que rechazó ser funcionario del gobierno, se quejó de la represalia del jefe de Gabinete, que recordó posiciones del Partido Socialista en gobiernos militares. «Fue inoportunoy erróneo», dijo.
Dice estar igual de lejos de ambos, pero se nota que no es así: Héctor Polino, el socialista que figuró (¿figura?) en el plan pluralista de Néstor Kirchner, sin evitar criticar al gobierno, deja entrever que, puesto a elegir, prefería al patagónico sobre Roberto Lavagna.

Lo hace de una manera sutil. El único reproche contra el Presidente esconde, en sí, una queja sobre Lavanga. «Kirchner es la continuidad de la década del 90, en materia económica», enfoca, pero aclara: «En otros aspectos, como derechos humanos, hubo muchos avances».

No tiene, en cambio, nada para destacar de Lavagna, más allá de que el ex ministro fantasea con lograr un acuerdo con el PS para compartir un frente opositor. Y marca una diferencia abismal en materia de empresas privatizadas, un tema sobre el que Polino siempre incursionó.

PERIODISTA: Pero en la encrucijada entre Kirchner y Lavagna, ¿con quién debería pararse el socialismo?

Héctor Polino: Como están ahora, con ninguno. El socialismo compartirá espacio político con aquellos que tengan un proyecto que aborde el problema central: la falta de distribución de la riqueza.

Es un caso interesante el de Polino: con casi 60 años de militancia, tras afiliarse a los 15 años al socialismo en una casa de Mataderos, recorrió medio siglo político. En este tránsito, más de una vez -como ocurrió ahora ante una oferta oficial-, abrazó el renunciamiento.

Cita, Polino, cuatro casos: a los 26 años, siendo concejal, desechó integrar una comitiva a EE.UU. porque, por esos días, los municipales porteños pedían un aumento. «Si no había plata para aumentar los sueldos, tampoco para viajar», argumentó, entonces.

En 1973 volvió a ocurrir. Toda la izquierda, arrinconada por el avance del peronismo, intentó una megaunidad para mejorar la oferta y lo tentó para que encabece la boleta de diputados nacionales por la Capital Federal. Otra vez un «no», porque el PS tenía otros planes.

Ante Kirchner, reincidió en dos ocasiones -en junio de 2004 y ahora para Medio Ambiente-, pero, como contó este diario, hubo un tercer episodio: a fines de 2005, le ofrecieron ocupar un cargo, pero estalló el «borocotazo», y Polino ni siquiera se ocupó de informar la negativa.

P.: ¿Le dolió que, tras su rechazo, Alberto Fernández haya cuestionado la actuación del socialismo en los 70?

H.P.: Fue inoportuno y erróneo. Porque, en aquel tiempo, un sector del socialismo (el PSD) aportó funcionarios al Proceso, pero de aquéllos ya nadie integra el partido actual.

P.: No se lo observa crítico de Kirchner. Se percibe que se hubiese sentido cómodo integrando su gobierno.

H.P.: Yo condicioné mi participación a lo que decidía mi partido; no quería que fuera una cuestión personal. Y tengo visiones críticas sobre el gobierno, que en la cuestión económica es una continuidad de los 90.

P.: ¿Por qué?

H.P.: Porque se mueve en los mismos parámetros, sin avanzar sobre la cuestión más sensible, que es la falta de distribución de la riqueza.

P.:
¿Y en otros aspectos?

H.P.: Hubo avances en algunos temas muy importantes, como en materia de derechos humanos. Estoy de acuerdo, por ejemplo, con que no se interprete a los 70 mediante la teoría de los dos demonios, visión que indudablemente no comparto.

P.: Hay una tendencia a ubicar al socialismo más cerca del radicalismo que del peronismo. Usted colaboró con Alfonsín; hoy hay un acuerdo con la UCR en Santa Fe.

H.P.: Es una lectura equivocada. El PS colaboró con Alfonsín porque llamó a ayudar y yo fui funcionario de su gestión. Pero el socialismo tuvo, siempre, una actitud autónoma. De hecho, en 1983 nos opusimos a Alfonsín, pero éste luego nos convocó para colaborar con su gobierno.

P.: Se repite la historia con Kirchner. Pero el PS dijo que no.

H.P.: Yo tengo una larga militancia en el PS y no estoy desesperado por cargos. Por eso sólo hago lo que sea más conveniente para el partido.

P.: Pero le hubiese gustado poder integrar el gobierno.

H.P.: No es una cuestión personal. Tengo cuatro profesiones y siempre viví de ellas, salvo cuando ocupé cargos públicos y me dediqué exclusivamente a ellos. Así que no me preocupo por mí, sino por el PS.

Dejá tu comentario

Te puede interesar