El gobierno de Mauricio Macri tiene previsto respetar el plazo que el jefe porteño impuso al gobierno nacional y arrancar en marzo con el diseño de una Policía propia para la Ciudad de Buenos Aires si finalmente no se concretara el traspaso de parte de los agentes de la Federal al distrito.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Para empezar, de todos modos, en el área de Seguridad y Justicia que conduce el ex juez del caso Skanska Guillermo Montenegro ya trabajan en los borradores de una unidad de agentes que se dediquen al control del tránsito, ya sea que se imponga o no la ley que prevé un sistema de multas por puntaje para los conductores. Esa norma, cuyo tratamiento se frenó en la Legislatura por la violenta protesta de taxistas, camioneros y colectiveros, aspiraba a ser sancionada en febrero, durante nes extraordinarias a las que piensa convocar Macri.
Pero hay otra ley que descansa en el Gobierno de la Ciudad y es la que imponía la creación de un cuerpo especial que rememorará a los zorros grises, que se dedique exclusivamente a controlar a los choferes y automovilistas.
Si la Legislatura no termina sancionando la norma, que otra ley impone, que contiene el diseño y las funciones de esos agentes, en Seguridad adoptarían la mecánica del decreto para hacer funcionar a ese grupo. No está claro si el personal de la llamada Guardia Urbana, prácticamente hoy desactivada de sus funciones originales, podría pasar a formar parte de los agentes de tránsito, ya que se requerirá especialización en la materia.
Lo cierto es que la Legislaturaaprobó la creación de una Agencia de Control Gubernamental (el nombre original «de control comunal» se lo cambiaron los diputados en el recinto) que concentrará la mayoría de las funciones de los inspectores porteños y funcionará con autarquía. Esa agencia, que aún no se materializó (todavía no está promulgada la ley que la crea) estará a cargo de otro ex juez, Federico Young, y tendrá sede en Barracas, sobre la avenida Patricios, donde funciona el Ministerio de Montenegro, cuyas dependencias quedaron a medio realizar tras la salida de Jorge Telerman del Gobierno y la orden del ministro de Hacienda actual, Néstor Grindetti, de «no gastar un peso hasta fin de año».
Plan alternativo
Pero, de todos modos, las instalaciones estarían listas para que funcione la superagencia de inspectores y de ese modo, el Ministerio de Seguridad y Justicia no tendrá bajo su dependencia lo relacionado con el control de habilitaciones, funcionamiento de locales y otras materias que concentraba en la gestión anterior el Ministerio de Gobierno.
De esa manera, Seguridad quedará reducido al control de tránsito y al boceto de políticas del área, donde deberá depender de la Policía Federal, con la que mantienen convenios y también deuda que supuestamente dejó la gestión anterior por unos $ 20 millones. Es el pago, entre otros rubros, que se realiza para mantener a unos 600 agentes de la llamada Policía Comunitaria, reconocida por los chalecos color naranja.
Si bien Macri y Montenegro están dispuestos a insistir ante el gobierno nacional que efectivice el traspaso de las 53 comisarías porteñas para que dependan de las autoridades de la Ciudad de Buenos Aires y que le transfieran también los fondos necesarios, el plan alternativo incluirá la conformación de una Policía municipal propia, aunque esos proyectos no cuentan con un corto plazo para concretarse.
En principio el área iniciará, además de la intensificación del control de tránsito, la creación de un centro único de atención de emergencias y catástrofes donde convergerán todas las áreas relacionadas con las catástrofes, como bomberos, guardia civil o guardia de auxilio.
Dejá tu comentario