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10 de enero 2006 - 00:00

Encuentro Kirchner-Moyano

Es extraño que un «pingüino» abandone el frío de El Calafate para llegar a un lugar con 41,2°C de sensación térmica, marca con la que Buenos Aires ayer alcanzó un récord. Pero Néstor Kirchner es así. Ayer regresó de la Patagonia. Lo esperaba, ansioso, el sindicalista Hugo Moyano: era su cumpleaños y se había ilusionado con que el Presidente le «regalaría» para la ocasión la «caja» de las obras sociales. Tal vez suceda esta semana: en la CGT esperan que los convoquen para una reunión con Kirchner en la Casa Rosada.

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Por de pronto, el camionero sigue esperando que Néstor Kirchner lo convoque «en las próximas 48 horas» para tratar en el máximo nivel del gobierno la agenda que la cúpula de la central obrera viene discutiendo con distintos ministros, sin mayor efectividad.

«Andá hablando con los ministros que después yo te defino», le dijo Kirchner antes de partir hacia El Calafate, desde donde regresó ayer. Los demás integrantes del secretariado están avisados, en sus distintos lugares de veraneo, sobre la convocatoria de la Casa Rosada, «de un momento a otro».

¿Por qué tanta ansiedad de Moyano? Sencillo: entre los presentes que le prometieron está, como publicó este diario, la reestructuración de la Superintendencia de Salud y la incorporación de uno de sus íntimos, el abogado Juan Rinaldi, a la Administración de Programas Especiales (APE). La APE es la oficina desde la cual se dispone de los subsidios a las obras sociales, claves en la supervivencia o hundimiento de esas entidades. Es decir, decisiva a la hora de los alineamientos de los distintos gremios.





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