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8 de noviembre 2007 - 00:00

Enfrenta reclamos Macri en paritaria antes de asumir

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A tiempo y con previsión, Mauricio Macri se entregó a afinar la sintonía con el sector que más puede mortificarlo durante su gestión como jefe de Gobierno porteño, el gremio municipal.

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Así como envió un paquete de leyes que quiere tener sancionadas antes de tomar el cargo para tener todo listo, también delegó en un trío de colaboradores la relación con Sutecba, el sindicato que nuclea a los empleados de la Ciudad de Buenos Aires, plantel que junto con médicos y maestros suman más de 120.000 agentes en el distrito. Le piden, claro, mejoras salariales en 2008 y ya le plantearon que habrá puntos que «son innegociables». Pero Macri ya ha conseguido que le aprueben una consigna «el que no trabaja se tiene que ir». «Nosotros no vamos a defender al que no trabaja», le admitieron desde el gremio.

Mientras su topos incursionan en todas las áreas posibles, gracias a la larga transición hacia la toma de mando que se lo permite, Macri quiere lograr una buena relación con los municipales a quienes ya les mandó otro mensaje: «que sean austeros».

La primera reunión, de aproximación, fue durante octubre. La última, la semana pasada, y tuvieron sello de paritarias. Del lado del gremio comandó Amadeo Genta y Patricio Datarmini. Del lado de Macri participan el titular de la Legislatura porteña, Santiago de Estrada, el futuro ministro de Hacienda, Néstor Grindetti y quien se desempeñará en el área de relaciones laborales, José María Ohrnialian. El grupo macrista aún no había elevado ayer al jefe de Gobiernoelecto las conclusiones de ese encuentro al cual le seguirá otro la semana que viene. Pero, el macrismo ya está advertido de que en principio los empleados quieren que se incluya en el Presupuesto 2008 una previsión para recomponer los salarios, pero el equipo de Hacienda ha revisado presupuestos anteriores que no la contenían. Pasó un mal rato Jorge Telerman en ese sentido, cuando a falta de partida debió pedir a la Legislatura una ampliación de Presupuesto este año, la que le generó parte del déficit que dejará cuando se vaya.

  • Hospitales

  • Otros reclamos son más conocidos, como la incorporación de personal en los hospitales, mucamas, camilleros, enfermeros y administrativos. Consideran que el sistema de salud estatal «está en emergencia» por la falta de esos puestos que esperan que Macri acepte llenar. Pero ahí no habría tanta distancia, ya que durante la campaña electoral el propio jefe de Gobierno electo se quejó de las falencias en salud y nombrará al frente del área a Jorge Lemus, director del hospital Fernández.

    También los municipales le piden a Macri que promueva la llamada Carrera Administrativa que el 1 de mayo próximo cumplirá 3 años y por otro lado la «fijación de dotación conforme a las necesidades de personal de los distintos servicios» .

    Otro reclamo que parece lógico es que se adapten las nuevas estructuras a la ley de ministerios que hoy la Legislatura aprobará de acuerdo al proyecto de Macri.

    El punto quizá más polémico es la resolución del personal contratado -no de planta permanente- bajo lo que se conoce como decretos 948 y 959. Se trata de agentes que mantienen un contrato con el Gobierno porteño pero se les aportan las cargas sociales y se les reconoce antigüedad. Telerman ha pasado cerca de 10.000 empleados a esa categoría, que es una difusa situación entre permanente y prestador de servicios.

    «Vamos a analizar caso por caso», es lo que dice Macri con respecto a poner en orden ese listado de empleados.

    Todas esas demandas están siendo consideradas por el equipo de Macri, pero el gremio, además quiere que luego de la última reunión, con respuestas definitivas, un plenario sindical «evalúe» la marcha de las negociaciones.

    A todo eso hay un punto que los sindicalistas le rechazarán de plano a Macri, como lo hicieron con Telerman: la privatización de la llamada zona V de Higiene Urbana. Es el sector de la Ciudad que abarca los barrios del sur porteño donde la recolección de los residuos domiciliarios -inclusive en villas de emergencia- la hacen los empleados municipales y no empresas privadas como en el resto del distrito. Es la zona que más quejas recibe por el servicio, pero los empleados atribuyen que no cuentan con los medios necesarios para hacer más eficiente la limpieza.

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