11 de abril 2006 - 00:00

Enojo boliviano: siguen clausuras de los talleres

Mucha cordialidad transmitieron ayer desde el Gobierno porteño, tras la visita de delegados de Evo Morales. Sin embargo, anoche, funcionarios de Bolivia daban a una numerosa asamblea de compatriotas otra versión: las negociaciones siguen hoy porque las autoridades porteñas no aceptan poner fin a las clausuras de talleres de costura y conceder un plazo prudente en el cual se abran los locales clausurados donde vivían personas, actualmente alojadas en un polideportivo de la Capital Federal.

De la asamblea de la colectividad boliviana en la Ciudad de Buenos Aires participaba el viceministro de Trabajo de Bolivia, Miguel Angel Albarracín. La colectividad reclamaba anoche a la delegación la firma de un convenio que sirva de promesa escrita a sus peticiones. Tras el incendio de un taller de costura en el porteño barrio de Caballito, que provocó la muerte de seis personas y posteriores clausuras de otros locales, las asociaciones de bolivianos reclaman la apertura de los lugares y que puedan seguir trabajando con un plazo para ponerse en regla y tramitar la documentación para obtener la residencia en la Argentina.

Ayer, la comitiva que envió Evo Morales, compuesta por tres viceministros, dos legisladores y otros funcionarios de su gobierno, fue recibida en la Cancillería argentina por Jorge Taiana y al mediodía por el jefe de Gobierno porteño, Jorge Telerman, en el Palacio Municipal, una vez que el jefe de Gobierno mantuviera una reunión con el cardenal Jorge Bergoglio.

  • Preocupación

  • La delegación del gobierno boliviano, encabezada por el vicecanciller Mauricio Dorfler y el viceministro de Coordinación Gubernamental, Héctor Arze, planteó su preocupación a Taiana por la situación de los bolivianos en la ciudad de Buenos Aires.

    La comisión de funcionarios bolivianos estima que los ciudadanos de su país en la Argentina serían unos 700 mil, entre documentados e indocumentados.

    Taiana «reiteró el interés permanente del gobierno argentino respecto de la situación de la colectividad boliviana en la Argentina, así como la solidaridad y preocupación por el luctuoso accidente de Caballito», sostuvo la Cancillería, y lo propio hizo el gobierno de la Capital Federal.

    En el encuentro se analizaban las denuncias por el trabajo «en condiciones de esclavos que se realizan en talleres clandestinos», la situación de los «indocumentados bolivianos» y la investigación por el incendio del taller textil de Caballito.

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