24 de noviembre 2005 - 00:00

Escándalo hace peligrar el juicio político a Ibarra

Julio Maier, titular del Tribunal Superior de Justicia y presidente de la Sala Juzgadora, se retiró ayer ofuscado con los legisladores porteños.
Julio Maier, titular del Tribunal Superior de Justicia y presidente de la Sala Juzgadora, se retiró ayer ofuscado con los legisladores porteños.
Un escándalo protagonizado por legisladores y el titular de la Corte de Justicia porteña demora ahora más el juicio político al suspendido Aníbal Ibarra por supuesto mal desempeño en el caso Cromañón.

La Sala Juzgadora, que integran 15 legisladores y preside el titular del Tribunal Superior de Justicia de la Ciudad, Julio Maier, no logró avanzar por un altercado entre el magistrado y los miembros de la comisión. Hubo rispideces subidas de tono y de vocabulario, que no respetaron cargos ni protocolos, durante el debate en el Salón Eva Perón de la Legislatura porteña, hasta que Maier dio un portazo y se retiró sin mayores explicaciones.

La reunión, en la que se iba a debatir qué norma se usará para juzgar a Ibarra -quien se encuentra suspendido en su cargo desde el 15 pasado- ya había comenzado alterada, pero por la orden de un magistrado, el polémico Roberto Gallardo, quien resolvió -por el planteo de padres de víctimas de Cromañón- que se suspendiera el debate y que se hicieran públicas las deliberaciones.

• Acatamiento

En principio, los legisladores resolvieron empezar igual, aunque luego votaron que acatarán la decisión judicial, a partir de mañana para cuando se reencuentren. A ese malestar fue agregando condimentos Maier, quien no había llegado a las 14, hora de la cita, y lo hizo a las 15.45, cuando los 14 diputados juzgadores (la legisladora Florencia Polimeni anticipó que no regresará de su viaje a Israel hasta fin de mes) se concentraban en resolver la decisión de Gallardo.

«¿Usted se cree que esto es un circo, que la función empieza cuando usted llega?»,
le propinó a Maier el kirchnerista Helio Rebot, gesticulando con su robustez.

«Usted me falta el respeto
», le replicó Maier, acalorándosey entre el griterío incipientede las izquierdistas Susana Echegoyen y Beatriz Baltroc.

«¡No se piense que usted es el general y nosotros los soldados!
, se animó más Rebot, al considerar que las órdenes que llevaba por escrito Maier no correspondían a las funciones de presidente de la comisión que le atribuye la Constitución local.

El magistrado se retiró y los legisladores no sabían ayer si volverá, aunque tampoco -de acuerdo con lo que explicaron Echegoyen y el legislador Ricardo Busaca- saben qué harán si no regresa, ya que la Constitución no prevé plantones de ese tipo y hasta a algún izquierdista se le ocurrió que el magistrado podría terminar siendo el acusado en otro juicio político si no cumpliera con su misión.

Con esas incertidumbres agregadas al proceso de juicio político que aún no comenzó ni se conoce cómo se llevará adelante, los diputados definieron darle carácter de «informal» a esa reunión y que las cuestiones más delicadas las decida la Legislatura en pleno (ver vinculada).

A todas esas dudas, Maier agregó otra por escrito. Les comunicó a los legisladores que
él había defendido a Ibarra cuando el entonces fiscal se negó a aplicar las leyes de obediencia debida y punto final. «Tal situación ocurrida hace por lo menos más de quince años no parece afectar mi imparcialidad, a mi juicio, pero me es necesario informar a las partes, para que procedan como crean corresponder», explicó el juez.

En un escrito de dos carillas y media, el juez les explica a los diputados cuáles son las normas que deben utilizar en el juicio. En realidad en ese punto habría consenso, ya que propone tomar el Reglamento de la Legislatura y en forma supletoria el Código Procesal Penal. Pero
la piedra del escándalo es una suerte de resolución que firma Maier con disposiciones diversas. Los diputados aseguran que la función del magistrado es la de mero «coordinador» y que no puede dar órdenes a la sala, mucho menos intentar votar como lo anticipó en la primera reunión, ni tampoco firmar resoluciones.

Por otra parte, la izquierda y el macrismo, creen ver una maniobra del titular del Tribunal para acelerar el proceso, que en definitiva no ha comenzado aún. Recién mañana, a diez días de la suspensión de Ibarra, podría comenzar a formalizarse el juicio, si antes los diputados no deciden pasarles las funciones a los que ingresen el 10 de diciembre próximo.

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