Espionaje ilegal: el primo de Néstor Kirchner denuncia a fiscales

Política

Reveló hechos de intimidación que sufrió su familia y una oscura trama de infiltraciones.

El ex funcionario Carlos Kirchner denunció que ser el primo de Néstor Kirchner lo convirtió en “una pieza de caza deseable” para el gobierno macrista, a la vez que reveló hechos de intimidación que sufrió su familia y una oscura trama de infiltraciones.

En una presentación realizada en la causa de espionaje ilegal ante el juez de Lomas de Zamora Juan Pablo Augé, Carlos Kirchner denunció un “plan orquestado” por funcionarios que respondían al gobierno anterior, fiscales y distintos medios de comunicación, por el que se “pretendió, persiguió y consiguió el objetivo” de tener “a un Kirchner preso”.

El primo de Néstor fue uno de los ex funcionarios espiados en la cárcel de Ezeiza donde estuvo preso, según él por una falsa denuncia, impulsada por la UIF dirigida por Mariano Federici y los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques, que hicieron la “vista gorda”, y a quienes denunció en el expediente de espionaje.

La operación, consigno, se materializó a través de tareas de inteligencia ilegal por parte de personal que reportaba a la AFI, que le dieron estado público a través de un medio de comunicación satélite o relacionado con ese organismo.

“Me refiero específicamente al portal ‘Border Periodismo’, todo ello con la clara intención de perjudicarme judicialmente y lograr la tan deseada tapa de diario de “KIRCHNER PRESO”, dice la presentación.

“Este tipo maniobra, sería muy habitual de los servicios de inteligencia, ya que de esa manera ‘blanqueaban’ la información que obtuvieron de manera ilegal y, el medio, se amparaba en el secreto de las fuentes para mantener oculto el origen de la misma”, aseguró.

En la presentación, Kirchner denunció diversos sucesos de, seguimientos, espionaje, amedrentamiento, y hostigamiento respecto de su familia, como a grupos de militancia política.

“Ha habido presencia de infiltrados de la AFI en las actividades y reuniones del Foro de Presos y Presas Políticas, quienes también visitaban a los detenidos en la cárcel”, aseguró.

Relató hechos extraños que, “hoy como una precuela, comienzan a tomar sentido”.

A modo de ejemplo recordó que, durante el mes de diciembre 2017, en el edificio donde vive en la Ciudad de Buenos Aires, comenzó una inusitada rotación de porteros por períodos cortos que monitoreaban la actividad de todo el grupo familiar. Durante ese mismo mes fue detenido.

También recordó que mientras estuvo detenido en Ezeiza, en una oportunidad cuando su esposa se retiró en horas del anochecer, una mujer se le acercó para decirle que le habían robado su auto. Lo llamativo, según consignó, “fue que no quiso recibir ayuda, ni se encontraba alterada como hubiera sido natural ante una situación de este tenor, y nunca más se la vio aparecer en las sucesivas visitas”.

Además, relató otros episodios que ocurrieron tras las visitas de su mujer. En una ocasión penitenciarios del CPF I discutieron “agresivamente” con ella porque no le permitían ingresar productos permitidos. La consecuencia de tales discusiones, fue que al salir del penal se encontró en ambas ocasiones con el auto sin batería, porque hicieron sonar la alarma golpeándolo. Ello aconteció horarios nocturnos posteriores a la salida de la visita.

En varias oportunidades personas desconocidas con pretextos como cartas que no entregaban, aparecían en el edificio donde residía en CABA, para constatar que Kirchner vivía allí. Dichas personas desaparecían, no pertenecían a entidades oficiales o se negaban a identificarse o dejar algo con los encargados.

Durante el 2019, mientras se encontraba detenido, su familia vio que parejas de jóvenes se encontraban ubicados enfrente del ingreso del edificio, siguiendo los movimientos.

Su hijo menor en Río Gallegos, Santa Cruz, también sufrió episodios extraños en su lugar de trabajo y ataques contra la casa en esa ciudad.

Kirchner denunció un hecho relevante. El del alquiler -cuyo contrato adjuntó- de una propiedad a una señora, cuya pareja conviviente resultó ser Ricardo Ramón Jurado, quien trabajaba en el Complejo Penitenciario Federal II de Marcos Paz provincia de Buenos Aires, y sin embargo vivía en Rio Gallegos, numerario del SPF .

“Jurado se infiltró en las unidades básicas de la política de Santa Cruz y estuvo presente durante la campaña de gobernador pasada, utilizando la excusa de ser inquilino nuestro, como medio de ingreso a ciertos grupos militantes”, denunció.

“El espionaje ilegal que se practicó sobre mi persona en mi lugar de detención en CPF I de Ezeiza comenzó mucho antes, y existen otros intervinientes que colaboraron para que ese delito se pudiera consumar, conformando un sistema perfectamente sincronizado, en el cual cada ‘engranaje’ cumplía su rol”, dice la presentación.

Por último, atribuyó responsabilidad a Mariano Federici, el entonces titular de la UIF, y a los fiscales Gerardo Pollicita e Ignacio Mahiques.

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