Un escándalo previsible y de corta duración sacudió ayer a la Cámara de Diputados, que acostumbrada a la hegemonía del oficialismo en el recinto recuperó más tarde la calma. La filial oficialista del Peronismo Federal retuvo la vicepresidencia tercera de la Cámara, desatando así la ira de macristas y aristas que abandonaron el recinto en señal de protesta.
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Ayer por la mañana tuvo lugar la sesión preparatoria de la Cámara baja donde se designan las autoridades del cuerpo. Alberto Balestrini -felicitado por Felipe Solá- retuvo la presidencia; Patricia Vaca Narvaja continuará con la vicepresidencia primera; el radical chubutense Fortunato Cambareri, la vicesegunda; y la neokirchnerista Graciela Camaño, la vicepresidencia tercera; que también era reclamada por el macrismo para la sobischista Alicia Comelli.
Camaño pertenece al Peronismo Federal, una versión camuflada del Frente para la Victoria que el año pasado votó a favor de la polémica reforma del Consejo de la Magistratura. Ese respaldo brindado por el bloque que preside José María Díaz Bancalari le permitió al oficialismo controlar la designación y remoción de jueces. Y como devolución de gentileza, el kirchnerismo le sirvió en bandeja a Camaño, la esposa de Luis Barrionuevo, la vicepresidencia tercera de la Cámara de Diputados. Este año, el interbloque macrista sumó al diputado Cristian Ritondo y quedó -con un total de 22 legisladores- como la tercera fuerza del recinto. Pero los peronistas federales aliados al gobierno, que le garantizan a la Casa Rosada luz verde para cuanto proyecto de ley quieran aprobar en el Parlamento, adquirieron el pase del fueguino Ricardo Wilder y de Dante Camaño, hermano de Graciela y reemplazo del opositor Luis Patti, privado de su banca por sus pares. Con esas incorporaciones -tildadas por el macrismo de oportunistas y transitorias- sumaron 23 diputados y retuvieron la vicepresidencia tercera.
El interbloque macrista, comandado por Federico Pinedo, no pudo tolerar la maniobra y abandonó el recinto, acompañado por los diputados del ARI. La UCR votó en contra de Camaño, y su presidente de bloque, Fernando Chironi, explicó que el Peronismo Federal no se diferenciaba en nada del Frente para la Victoria y que por tal motivo no podía ser considerado un partido distinto del oficialismo. También el lavagnista Justicialismo Nacional, de Jorge Sarghini, se opuso a la designación de Camaño, mientras que el Partido Socialista y el sindicalista Claudio Lozano se abstuvieron.
Quedó así configurado ayer por un nuevo período una Cámara de Diputados casi monopolizada en su cúpula por el kirchnerismo, con la excepción del radical Cambareri. Algo bastante alejado de la idea de concertación plural arengada por Néstor Kirchner.
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