Con la misma pompa con la que anunció su designación, el ministro de Medio Ambiente porteño, Marcelo Vensentini, difundió ayer la aceptación de la renuncia de Roberto Felicetti, uno de los máximos responsables del copamiento al cuartel militar del Regimiento III de Infantería, ubicado en La Tablada, provincia de Buenos Aires, en 1989.
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Integrante y organizador del Movimiento Todos por la Patria, Felicetti mantiene una relación de hace años con Vensentini, no sólo por la función pública en el Gobierno de la Ciudad donde el ministro le daba empleo, sino por el paso por la política. Así como Felicetti fue uno de los nueve presos por el copamiento a La Tablada y resultó amnistiado por Eduardo Duhalde, poco antes de que éste le pasara el mando presidencial a Néstor Kirchner, Vensentini también sabría de celdas. Por el '75, después del ataque a Monte Chingolo, Felicetti estuvo detenido. También por entonces Vensentini.
El actual ministro de Jorge Telerman habría pasado por los calabozos, por su participación en el Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que como el MTP tuvo como líder a Enrique Gorriarán Merlo, también indultado por Duhalde -junto con algunos carapintadas que permanecían presos- y fallecido este año. A Felicetti, además siempre se le atribuyó cercanía con la Coordinadora de la UCR, que comandaba Enrique Nosiglia, ministro del Interior cuando ocurrió el ataque a La Tablada.
Gorriarán Merlo murió el 21 de setiembre pasado y la designación -en realidad un ascenso- de Felicetti tiene fecha a partir del 20 de setiembre -verdaderamente estaba a cargo desde ese momento-, aunque se anunciaraformalmente el viernes pasadosu asunción. El propio Vensentini reconoció que el ex guerrillero tenía un puesto en el Gobierno porteño desde hace 2004, al menos, algo que podría habérsele pasado a Aníbal Ibarra, quizá, por tratarse de una contratación que luego se transformó, el año pasado, en un pase a la planta permanente municipal, que también firmó Vensentini, por entonces subsecretario de Medio Ambiente.
Telerman, lo hizo ministro y ahora el ministro dice no querer complicar a su jefe. Raro, que si contrató en tareas menores a su ex compañero de ruta, no tenga el ministro el valor de mantenerlo en el cargo reciente, alto en el escalafón salarial como es la Dirección General de Políticas de Reciclado Urbano.
Raro también que se le haya pasado a Telerman el Decreto 1.689, que anula la permanencia de Felicetti en la modalidad de empleo público, para ascenderlo, norma que lleva la firma del jefe de Gobierno y, por supuesto, la de Vensentini.
Después de todo, si consideraba que su amigo era ahora útil a la gestión pública para desenvolverse con cartoneros, lo termina condenando a la desocupación por un desliz, o quizá demasiado énfasis en mejorar la situación de quien participó de un ataque donde hubo 28 civiles muertos, 3 desaparecidos y 11 militares fallecidos.
Inclusive Felicetti y Vensentini cambiaron de camiseta, integrando junto con el actual secretario-general del gobierno de Telerman, Raúl Fernández, la llamada «banda» del Partido Intransigente, aunque el guerrillero prefirió dedicarse a la organización del MTP (en la Capital Federal y en Mar del Plata, entre otros puntos). Fernández y Vensentini -funcionarios y amigos- tuvieron contratos públicos durante intendencias pasadas, inclusive Fernández integra la planta permanente de la Legislatura porteña, un seguro de empleo por si deja la función.
En cambio, Vensentini, de la mano de Carlos Chacho Alvarez, fue diputado nacional, luego legislador porteño y, más tarde, tuvo el cobijo de Ibarra para integrar su gestión, aunque actualmente es crítico tanto del ex mandatario destituido como del ex vicepresidente renunciado. Casi como ha hecho con Felicetti.
El ahora ex funcionario expresóen el texto de su renuncia que «desde que salí en libertad, por decisión de un gobierno democrático y como reconocimiento del fallo de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, completé mis estudios de sociólogo y contruí una nueva familia. También me vinculé al trabajo de los cartoneros».
Acusa entonces Feliceti que «soy conciente de mi pasado. Se que he tenido aciertos y errores. Pero también de que la polémica que quiere reinstal la derecha recalcitrante, con hechos sucedidos hace ya dos décadas, solo pretende perjudicar y dañar las políticas que venimos desarrollando».
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