Exagera Uruguay: compara cortes con la toma de embajada en Irán

Política

La Haya (enviado especial) -Un solo ejemplo demuestra la violencia verbal con que se desarrolló ayer la primera jornada de audiencias ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya (CIJ), donde Uruguay acusa a la Argentina por las manifestaciones de Entre Ríos en contra de la instalación de la papelera Botnia en Fray Bentos. Al promediar la presentación del país vecino, el jurista italiano Luigi Condorelli comparó los cortes de Gualeguaychú y Colón con la toma de rehenes norteamericanos en la embajada en Irán de 1980. Según el abogado, esta acción realizada por manifestantes radicalizados adherentes al régimen islamista que comandaba el ayatollah Khomeini, al no haberse prevenido, es comparable a la decisión de no reprimir los cortes por parte del gobierno de Néstor Kirchner. Según Condorelli, el Presidente y su gobierno serían impulsores de una maniobra de «chantaje» para conseguir «por los hechos lo que se les negó ante la Justicia: que se paralice la construcción de Botnia».

Con este tipo de argumentaciones, y otras menos extremas pero igual de fuertes, el gobierno del Uruguay intenta desde ayer que el tribunal internacional dictamine en favor de la ilegalidadde las manifestaciones de Entre Ríos y obligue a la Argentina a terminar con los cortes y a dejar despejadas las rutas binacionales.

La Argentina, por su lado, basó su argumentación en la ausencia de justificación jurídica para presentar este tema ante la CIJ, ya que este capítulo del conflicto ya fue tratado oportunamente en los tribunales del Mercosur, con lo que la Corte Internacional no tendría jurisprudencia en el caso.

La Argentina, además, apuntó a negar que los hechos de Entre Ríos se traten de bloqueos y demostrar que no existen daños comerciales ni turísticos como consecuencia de los cortes. También insistieron los delegados del país en que el gobierno no reprimirá y que continuará ejerciendo la vía de la disuasión para evitar la continuidad del cierre de los accesos terrestres de comunicación.

  • Delegación

    La consejera jurídica del Ministerio de Relaciones Exteriores, Susana Ruiz Cerutti, encabezó la delegación argentina acompañada por el embajador argentino ante los Países Bajos, Santos Goñi Marenco, y los abogados contratados por el gobierno para representar al país ante la CIJ: el argentino radicado en Suiza Marcelo Kohen y el francés Alain Pellet. No estuvo presente el inglés Philipe Sands, que permaneció en París trabajando en la redacción de la memoria del caso de fondo de las papeleras, la posible contaminación de la papelera Botnia y la supuesta violación del Tratado del Río Uruguay por parte del país vecino. Por Uruguay, volvió a encabezar la delegación el embajador ante Francia, Héctor Gross Espiel, y el representante diplomático ante los Estados Unidos, Carlos Gianelli, además de los abogados contratados: el escocés Alan Boyle y Condorelli. Puntualmente a las 10, la presidenta de la CIJ, la británica Rosalyn Higgins, leyó durante unos diez minutos las justificaciones por las cuales la Corte aceptó tratar el conflicto de los cortes y cómo se desarrollarían las sesiones. Uruguay tuvo después tres horas durante la mañana para exponer sus justificaciones en favor de una medida cautelar que obligue a la Argentina a poner fin a los cortes de rutas. Luego de las 15, fue la delegación argentina la que tuvo su turno. Esta breve presentación fue prácticamente la única intervención de Higgins y de cualquiera de los otros jueces del tribunal, más allá de algún pedido para que los abogados hablaran más lento a pedido de los traductores. A las 10.13 comenzó a hablar Gross Espiel, que sin mayores rodeos llamó de «grupos organizados» a los manifestantes de Gualeguaychú, y justificó el haber pedido el juicio ante La Haya por «los cientos de pérdidas» que los cortes provocan a su país. Dijo que la Argentina «no hizo ningún esfuerzo por detenerlos» y que «incluso los ponderó», con lo que «faltó a sus obligaciones oficiales al violar el Tratado del Río Uruguay» con esta inacción. Insistiendo permanentemente en que se debe hablar de «bloqueos», volvió siempre a la imposibilidad de Uruguay de encontrar otra salida para estas acciones que recurrir a la CIJ. Luego de 30 minutos de exposición, fue el turno Boyle, quien en un inglés florido, y ataviado con una toga negra y peluca blanca, comenzó criticando a la Argentina por cortar «los tres puentes que representan lo que siempre fue la amistad entre los dos países, que puede morir». Boyle pronunció la primera acusación directa contra el gobierno. El escocés dijo que los cortes representan la intención de la Argentina de «obtener por la fuerza y los hechos lo que se le negó en esta misma Corte en junio pasado (en relación con el rechazo al pedido argentino de suspender la construcción de Botnia): que se suspenda la construcción de las papeleras». Aseguró que los cortes podrían haberse evitado «ya que fueron anunciados por los grupos organizados» y mencionó por primera vez al funcionario argentino que más sería citado por el equipo uruguayo: el ministro del Interior, Aníbal Fernández.

    Según Boyle, las declaraciones de éste sobre la negativa del gobierno argentino de reprimir a los manifestantes, «aunque nos quedemos solos», representaría «un permiso para que los cortes se realicen».

  • Complicidad

    El británico le dejó el turno al italiano Condorelli, que (vestido con una toga negra y una hombrera azul) luego de insistir en que en Gualeguaychú actúan «grupos organizados» que tienen como objetivo la paralización de las obras de Botnia, afirmó que éstos actúan «con el aval del gobierno argentino», lo que lo convierte en «cómplice». Para Condorelli, esta acción significa un «chantaje». Acto seguido, el italiano expuso ante los jueces de la Corte su comparación entre los cortes de Gualeguaychú y la toma de rehenes de Teherán.

    «Todo falso, absolutamente falso.» Con esta frase comenzó a las 15 la exposición argentina que inauguró Ruiz Cerutti. En francés, el idioma elegido por la delegación, adelantó cuál sería la estrategia que se expondría en las próximas tres horas: la demanda uruguaya no tendría razón de ser, ya que los cortes no implican una violación al Tratado del Río Uruguay, con lo cual la CIJ no tendría jurisdicción -para definir la cuestión-. Según Cerutti, el órgano adecuado es el Mercosur, que además ya se expidió sobre el tema en setiembre pasado. La consejera legal de la Cancillería fue igualmente vehemente y fuerte al recordar que en esa oportunidad, Uruguay había rechazado que hubiera relación entre los cortes y el caso Botnia, con lo que en esta oportunidad, al reclamar lo contrario en La Haya, se estaba incurriendo en una contradicción. «No se puede pedir el fuego y el frío», fue la metáfora que utilizó Cerutti para ejemplificar la situación. Para Cerutti se trata de un «travestismo» por parte de Uruguay.

    Irónicamente recordó, además, que en Punta del Este, los empresarios hoteleros están más preocupados por la seguridad que por la situación de Gualeguaychú y que los datos económicos muestran crecimiento tanto de turismo como del comercio bilateral. También rechazó que el caso tratado en La Haya sea un bloqueo, y afirmó que la construcción de la planta de Botnia está en pleno desarrollo y que está completa al 65%, con lo cual «los cortes para nada afectaron el proyecto».

  • Improcedente

    Fue luego el turno de Kohen, vestido en este caso con toga negra con hombreras celestes, que concentró la exposición en que la relación entre los cortes y el Tratado del Río Uruguay sólo es posible realizarla con ocho pasos jurídicos, lo que convierte en improcedente el reclamo del país vecino. Para esto, el abogado de origen argentino residente en Suiza utilizó la ironía, algo que no siempre es bien visto en La Haya. Cerca de las 17, Pellet culminó la presentación argentina. Con puntillosidad jurídica, el francés habló pausadamente sobre la falta de argumentación jurisprudencial de la CIJ en la aplicación de medidas cautelares como las que pide Uruguay, además de insistir en la falta de relación entre los cortes, el Tratado de Asunción que da forma legal al Mercosur y el del Río Uruguay, que, según el gobierno de Tabaré Vázquez, habría sido violado.

    Hoy tendrá lugar la segunda jornada, más corta que la de ayer. A las 10, Uruguay contestará las argumentaciones de la Argentina y a las 15 será nuevamente la delegación que dirige Ruiz Cerutti la que cierre la jornada. En ambos casos, habrá sólo dos horas para hablar en ambos casos. Igualmente habrá que esperar para conocer la decisión de la CIJ. El jueves, el tribunal entra en receso por las fiestas de fin de año hasta el 8 de enero. Recién allí se espera que se conozca la decisión. Uruguay afirma que ésta puede aparecer antes del 10 de enero, mientras que la Argentina habla de fines de mes.
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