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13 de septiembre 2006 - 00:00

Expansivo, Kirchner gesta ahora el ARI-K (vía Ocaña)

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Graciela Ocaña
Tas fracturar a la UCR, Néstor Kirchner decidió expandir el virus K a otro campamento opositor: encomendó a Graciela Ocaña, titular del PAMI y ex «gemela» política de Elisa Carrió, colectar dirigentes no-PJ para conformar lo que, en los hechos sería un ARI-K.

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Escolta de Carrió, Ocaña dejó el partido de la chaqueña en enero del 2004 para sumarse al elenco del patagónico. No le tocó un casillero cualquiera: Kirchner la sentó en el PAMI, la obra social de los jubilados, que controla una «caja» de más de 3.000 millones de pesos.

Por sugerencia de Alberto Fernández -que hasta suele postularla para vicejefa porteña-Ocaña será proclamada titular del Partido de la Victoria (PV), sello que usó Kirchner en las presidenciales del 2003 y, luego de una siesta, la Casa Rosada quiere reactivar.

Sin despreciar a los llegados del PJ, que usan otras ventanillas para iniciar sus trámites de «kirchnerización», el PV -que no equivale a Frente para la Victoria, pero es una parte necesaria- tiene como nicho de captura el ARI y patrullas perdidas del Frente Grande.

Es un plan preciso: convertir al PV en otra colectora de la ancha avenida que quiere ser el kirchnerismo; ser otro afluente, como lo es el PJ-K (que Marina Cassese llama «out-let del kirchnerismo»), o los piqueteros, de la «concertación-plural» que convoca Kirchner.

La hiperactividad territorial que Ocaña desarrolló en las últimas semanas y que se potenció estos días detonó una versión: que Marcela Rodríguez, pieza clave del ARI, se desmarcaría de Carrió para mudar hacia Kirchner. Ocaña figuraba como su lazarillo.

Pero Rodríguez negó el salto. «Si quieren otro borocotazo, no piensen en mí», dijo la legisladora que arrastra más de un forcejeo con Carrió. El más estruendoso fue el choque por el proyecto de ligadura de trompas: Carrió en contra; Rodríguez a favor.

Si Rodríguez era un objetivo preciado, no era el único. En rigor, el propósito de Ocaña, que pidió que le permitieran mantener su procedencia política del conurbano -es de La Matanza-, es ser el puente de oro para dirigentes de segunda y tercera línea ligados al ARI.

Tanto trajinó la «Hormiguita» que hasta incomodó a algunos jefes del peronismo kirchnerista que se quejaron porque les abrió sucursales K en sus distritos sin avisarles.

  • Staff

    Además de Ocaña, el PV tendrá un staff que en el gobierno consideran de «buen perfil»: el ex basquetbolista cordobés Héctor «Pichi» Campana, la senadora por la Ciudad de Buenos Aires Vilma Ibarra y la pampeana Lucy de Cornellis, de la asociación Mujeres en Lucha.

    De Cornellis militó en el ARI y aparece en los planes del oficialismo como una figura atractiva. A Campana, Ricardo Jaime lo sentó en el despacho presidencial. Vilma tributa al jefe de Gabinete y será su delegada en el PV junto a Diego Kravetz, jerarca de los diputados porteños.

    Ese club se sumará a un elenco estable. La vice del partido recaerá en Aldo «Gaucho» San Pedro, protokirchnerista que llegó a senador bonaerense y que fue el que caminó provincia por provincia para que el PV preserve su reconocimiento legal como logo electoral.

  • Reemplazo

    En ese paquete entran otros ex frepasistas, como San Pedro, la diputada Diana Conti y el mendocino Juan González Gaviola, que fue interventor del PAMI hasta la llegada de Ocaña, y de ese sillón saltó al exilio dorado que representa la Superintendencia de AFJP.

    Ocaña reemplazará al frente del PV a Alberto Fernández que se cobijaba en ese sello antes de treparse, cuando los vientos eran más dulces, a la jefatura del PJ porteño, menú que le preparó un eficiente Ramón Ruiz, interventor del partido en la Capital.
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