15 de febrero 2006 - 00:00

Favorece a Ibarra permiso para abstenerse en juicio

El titular de la Sala Juzgadora, Julio Maier, ayer junto al secretario durante el testimonio de Jorge Neira, de la Sociedad Argentina de Medicina, quien brindó testimonio sobre cómo atender las emergencias como la de Cromañón.
El titular de la Sala Juzgadora, Julio Maier, ayer junto al secretario durante el testimonio de Jorge Neira, de la Sociedad Argentina de Medicina, quien brindó testimonio sobre cómo atender las emergencias como la de Cromañón.
Cuando restan apenas tres jornadas del juicio políticoen su contra, Aníbal Ibarra ha recibido algunas señales que lo alientan a pensar que podría regresar a su puesto aunque no falta que hay quienes le aconsejan que sería mejor una renuncia antes de arriesgarse a ser destituido e inhabilitado para ejercer cargos públicos por hasta 10 años.

En esa duda, que lo mantiene haciendo incesantes llamados a sus colaboradores para recibir noticias de medios, amigos o espías circunstanciales del proceso que afronta, confía en que el gobierno puede proveerle algún voto que lo ayude a conseguir el regreso.

La Sala Juzgadora de la Legislatura porteña, definió, el lunes por la noche, que los diputados podrán también abstenerse al momento de decidir la suerte de Ibarra
. Es decir, que no será exclusivo el voto por sí o por no; también pueden decir «no sé», una vía a la que podrían apelar algunos que hoy dudan, inclusive los propios kirchneristas que aseguran que no han recibido ningún mensaje del gobierno nacional que los posicione en sintonía a la hora de votar. No creen que la postura en contra del juicio que esgrimieron públicamente Daniel Scioli, Felipe Solá, Graciela Ocaña o el propio Alberto Fernández, sea necesariamente el guiño para devolverle a Ibarra su cargo.

Ahora, con la novedad del permiso de abstenerse (« después de todo no habría sanción para quien lo hiciera», concluyó la Sala Juzgadora), Ibarra considera que podría llegar al voto 6. La Sala debe reunir 10 votos para destituirlo, o a la inversa, 6 para perdonarlo por el supuesto mal desempeño de sus funciones en el caso Cromañón.

• Confianza


Si el kirchnerismo, con tres representantes en la comisión, se abroquelara, Ibarra llegaría ya a cinco, sumando el de la ibarrista y del socialista. Ese número, lo estimula a pensar que por cualquier banca podría encontrar otra abstencióny salir favorecido. Ayer, el jefe porteño dio cuenta de esa confianza públicamente, sosteniendo que está seguro que no ha habido testimonios que avalen su mal comportamiento.

Así, los legisladores comenzaron a entregarse a tertulias de propios y ajenos para convencerse sobre lo que votarán. En esas reflexiones, claro, los testimonios recogidos desde el 17 de enero a la fecha sólo sustancian los fundamentos de la determinación de destituir o regresar a su cargo al jefe porteño. Se sabe que un juicio político es de por sí subjetivo y no requiere de la contundencia de las pruebas de una causa penal, como la de Cromañón, donde hasta ahora los funcionarios porteños están procesados por mal desempeño de sus funciones y resta conocer el resultado de la apelación del ex secretario de Seguridad y Justicia Juan Carlos López -el más alto cargo que indagó la Justicia- acusado de homicidio culposo.

• Conformación

La Sala Juzgadora está conformada por representantes del macrismo, del kirchnerismo, de la izquierda, del socialismo, del ARI, una independiente (la ex macrista Florencia Polimeni) y la única diputada ibarrista de la Legislatura porteña.

Las reflexiones giran sobre distintas estrategias, que como común denominador llevan a pensar en beneficios y consecuencias de la destitución o el retorno. «Alberto
siempre nos dice que salgamos del microclima», referencia un kirchnerista sobre el jefe de ministros, A. Fernández. «El microclima acá tal vez lo marcan los padres, pera el costo afuera parece otro», amplía el legislador. En otras palabras, se analiza cuál será el costo político si lo hubiera o el rédito, de una definición que actuará como un precedente en la historia de la Ciudad de Buenos Aires y sus futuros intendentes.

Ibarra
cuenta por ahora, sin que esto hubiera cambiado desde el inicio, con tres votos prácticamente seguros: el de Laura Moresi (ibarrista), el de Norberto La Porta (socialista)y el del kirchnerista Sebastián Gramajo, un ex funcionario del Gobierno porteño (dirigía un Centro de Gestión y Participación) que responde con disciplina partidaria al titular del bloque, Diego Kravetz, pero a su vez reporta al titular de Cultos, Guillermo Oliveri.

Los otros dos kirchneristas de la sala, en cambio, tienen otras terminales políticas y se encuentran enfrentados con
Kravetz dentro de la bancada, al punto de negarse a avalar un desagravio al jefe de Gabinete, quien inició una causa por falso testimonio contra uno de los testigos del juicio que lo mencionó en la presunta habilitación irregular del Club Argentinos Juniors, preferido por el jefe de ministros.

• Candidato

Sin embargo, el kirchnerismo apunta más allá del 14 de marzo. Su lógica es prever un escenario favorable para un candidato de Néstor Kirchner en 2007 y en ese proyecto se mezclan -al tratarse de un juicio político cargado de factores y decisiones individuales- algunas cuestiones particulares. Más allá de las inquinas más o menos entre Fernández y el suplente de Ibarra, Jorge Telerman (las llevan desde que compartieron el comando de campaña de Eduardo Duhalde, mucho antes de la existencia de Kirchner candidato), la destitución de Ibarra, creen unos, perjudica a cualquier otro candidato que no sea, precisamente Telerman, amparado en un sillón cuya exposición y presupuesto no podría emular ni aliado ni opositor. En esa situación, los que más comulgan con Fernández estarían ya pensando en que los dos legisladores díscolos se convencerían con darle el voto favorable.

Algo similar se analiza en el macrismo, que aspira a comandarla Capital Federal en 2007 y un
Ibarra ya mellado y con poco destino en la política vecinal les alivia el tránsito. Sin embargo, dentro del macrismo consideran que habría causales suficientes para destituir al jefe de Gobierno, pero aún así Mauricio Macri les ha dicho a sus cuatro legisladores del PRO que integran la Sala (Marcelo Meis -Recrear-, los peronistas Silvia Majdalani y Daniel Amoroso y Roberto Destefano), que «hagan lo que crean que tengan que hacer». Con esa consigna, debaten si lo que tienen que hacer realmente es desplazar al mandatario o asirse de argumentos, que también recorrieron el juicio, que llevan la responsabilidad máxima hasta el ex secretario López.

Por su parte, los aristas que son dos en la Sala (Facundo
De Filipo y Guillermo Smith) ya saben que deben « votar a conciencia» como les impuso Elisa Carrió para eludir tomar una decisión propia, opinión que hasta ahora no ha expresado.

El ibarrismo cree que alguno o los dos aristas habrían reparado en los testimonios que eluden la responsabilidad de
Ibarra, aunque se mantienen filosos a la hora de preguntarles a los testigos.

En el medio de esa situación, el permiso para la abstención le lleva a
Ibarra alguna esperanza.

Dejá tu comentario

Te puede interesar