Filmus supo temprano los números de la derrota frente al macrismo

Política

Alberto Fernández ofició de vocero directo. Alrededor de las 13 de ayer, y mientras el candidato por el oficialismo comenzaba a diseñar un asado en su domicilio particular, el jefe de Gabinete le transmitía lo que sucedía en la realidad: que Mauricio Macri vencía en el ballottage porteño y que la diferencia básica, si bien había que esperar porque los votantes eran pocos a esa hora, era de no menos de 20 puntos.

Concretamente, 60 contra 40%. Era un porcentaje ponderado de las encuestas a boca de urna aportadas por Ricardo Rouviere y Artemio López. Las fuentes eran las mismas que tres semanas atrás le habían bastado al gobierno para festejar el objetivo de mínima que tenían para la batalla por la Capital: derrotar a Jorge Telerman. Ese día, también al mediodía, los dos hombres dialogaban diciéndose mutuamente: «Tranquilos, la estrategia funcionó; ahora vamos por Macri».

Los datos ya eran conocidos por Filmus. Uno de sus colaboradores directos los tenía desde las 12. Pero provenientes desde el gobierno nacional sonaban a cosa juzgada. Siguieron luego algunos agradecimientos formales entre los dos viejos conocidos. Uno habló del orgullo de haber sido el elegido por Néstor Kirchner para esta carrera por la Ciudad; y el otro ponderó el esfuerzo y le garantizó mucho futuro en las filas del oficialismo (ver nota aparte).

De todos los candidatos a jefe y vicejefe de Gobierno porteño, Filmus había sido ayer el primero en votar.

Incluso fue el único que repitió, casi religiosamente, el cronograma del 3 de junio, cuando el ministro de Educación concurrió para participar por la primera vuelta electoral.

La primera impresión al acercarse Filmus, alrededor de las 10 de la mañana, al instituto bilingüe castellano-inglés Santa Catalina, era la gran cantidad de efectivos que custodiarían el voto del ministro. En la casona de Belgrano donde funciona el establecimiento, unos 30 agentes combinados de la Policía Federal, Prefectura y Gendarmería formaban parte del operativo, organizado para evitar los incidentes que el 3 de junio provocaron los militantes de Quebracho. Los manifestantes no eligieron protestar esta vez, alertados de la presencia de las fuerzas de seguridad.

Las bajas temperaturas y también la casi segura definición del ballottage hicieron que la concurrencia de vecinos para saludar al ministro también fuera baja. Filmus no tuvo mayores problemas para transitar el ingreso a la escuela, llegar hasta la mesa 4485, saludar a todas las autoridadescon apretones de manos y besos para las damas, ingresar al cuarto oscuro, depositar su voto y volver a saludar a los costados.

Antes de votar, Filmus se había mostrado contento y muy optimista, al saludar con el dedo pulgar hacia arriba. Para la ocasión, eligió una vestimenta más seria y formal que tres domingos atrás. Emulando los días en que enseñaba en FLACSO, optó ayer por un pantalón cardigan azul oscuro, camisa blanca a rayas, chaleco de lana a tono y saco gris de lana.

  • Optimista

    Luego del voto, entre la maraña de cables, cámaras y tumulto de cronistas, el aspirante por el kirchnerismo afirmó: «Estoy muy contento, porque el de hoy es un día donde la democracia tendrá su expresión, porque masivamente la gente está concurriendo a votar y porque estamos muy optimistas por los resultados de la elección». Agradeció al periodismo y a los militantes y aclaró que debía retirarse rápido, porque había prometido en su casa que esta vez iba a llevar «el pan y el postre para el asado que personalmente voy a hacer». Hubo una última aclaración: «Sólo hablaremos esta tarde, cuando se conozcan los datos oficiales, no antes».

    Algo faltó en el acto electoral. Una «señorita» de nombre Beatriz, la directora del Santa Catalina que el 3 de junio había recibido en la puerta del colegio a Filmus y lo había convidado con un café en su despacho, no estuvo en esta oportunidad para desearle suerte. El ministro pudo sentirse tranquilo en lo que augurios se trata. Un vecino preguntó puntualmente el número de mesa en que votó el candidato. «La 4485», contestó un militante kirchnerista. «Gracias, es porque quiero jugar el número a la quiniela», dijo el esperanzado jubilado.

    En la primera vuelta, Filmus había comenzado su día celebrando su cumpleaños, por la tarde festejó el campeonato obtenido por su equipo, San Lorenzo y, al caer la noche, brindó por su ingreso al ballottage. Consultado sobre cómo esperaba que fuera el día de ayer, aseguró: «Festejaremos las elecciones esta noche. Pero igual dentro de unos días es el cumpleaños de mi hija», se esperanzó el candidato.

    Para cuando el candidato salió del instituto, lo esperaba una grata sorpresa. Sus fans, el grupo autodenominado Las Chicas de Filmus, estaban preparadas para saludarlo más que afectuosamente. Se trata de cuatro docentes, que ya habían participado de la votación del 3 de junio adonde llevaron la torta de cumpleaños más grande del día, que ayer volvieron a respaldar a Filmus. Con una alta inversión en peluquería y vestuario, se abrazaron al ministro y mostraron su «orgullo» por «Daniel», un hombre «de perfil bajo» que logró «todos los adelantos que hay en la educación», y a quien conocen-«desde 1989».

    Sus compañeros de fórmula también hablaron al votar. Si coequiper, Carlos Heller, que se manifestó en contra de adelantar el traspaso. El legislador porteño electo y ministro de Salud, Ginés González García, se lamentaba por la decisión de Telerman de haber adelantado las elecciones, lo que hizo que «la candidatura de Filmus no haya podido consolidarse».
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