Fiscal pidió un año de prisión para Jaime

Política

El fiscal Maximiliano Hairabedián pidió la pena de un año de prisión en suspenso para el exsecretario de Transporte Ricardo Jaime en el marco del juicio que afronta en Córdoba por el delito de ocultación de pruebas, cuya sentencia se conocerá el próximo martes.

En la segunda jornada de juicio a cargo del Tribunal Oral Federal 2 de Córdoba, Hairabedián sostuvo que los hechos imputados a Jaime están "acreditados con certeza, más allá de toda duda razonable" y señaló que hubo "discordancias" en los testimonios acerca de "aspectos secundarios del hecho, no sobre el principal".

Según la acusación, el 7 junio de 2010, durante un allanamiento realizado en la casa de una hija en Villa Carlos Paz, Jaime intentó esconder en su bolsillo tarjetas personales que lo señalaban como directivo de Cerro Motos, una empresa con la que estaría vinculado un hijo del ministro de Planificación, y su antiguo superior inmediato, Julio De Vido.

La maniobra, siempre de acuerdo a la fiscalía, fue advertida por el policía a cargo del operativo, Miguel Ángel Maidana, quien intimó a Jaime a devolverlas bajo amenaza de requisarlo y detenerlo, por lo que el exfuncionario las habría entregado.

En este caso, el principal problema de la fiscalía está dado por la falta de evidencia material: ocurre que Maidana no dejó constancia del episodio ni de la existencia de las tarjetas en el acta que documentó el allanamiento y, además, estas tarjetas nunca fueron encontradas a la hora de analizar la evidencia secuestrada.

Por eso, el fiscal centró su alegato este miércoles en destacar la credibilidad de sus dos principales testigos: Maidana y una contadora que colaboraba con la fiscalía, Eleonora Feser, que sería quien encontró las tarjetas que luego Jaime habría intentado ocultar.

Hairabedián aseguró que ninguno de los dos tenía motivo para mentir y mucho menos para confabularse y acordar un testimonio incriminatorio.

Además, trató de explicar el porqué se omitieron en el acta elementos y circunstancias tales como las tarjetas y el intento de ocultarlas de Jaime: "El policía no le dio la importancia debida en ese momento", justificó.

A la hora de fundamentar la pena que pedía, el fiscal consideró como un atenuante lo "burdo" de la maniobra al "intentar esconder algo en el bolsillo delante de un policía" y el hecho de que pudiera tratarse de un acto espontáneo sin ninguna premeditación.

Sin embargo, consideró como agravantes, el nivel de educación de Jaime y el que hubiera sido funcionario público, por lo que debía saber de la importancia y valor jurídico de un allanamiento, en este caso en una causa por presunto enriquecimiento ilícito.
A su turno, el defensor Marcelo Brito, comenzó por calificar al proceso como "un juicio mediático" y no dudó en referirse a su cliente como "un hombre calumniado, vilipendiado y denostado" por hechos delictivos "por los que no fue juzgado".

Luego, se centró en cuestionar no que Jaime hubiera cometido el intento de ocultamiento de que se lo acusaba, sino la existencia misma de las tarjetas, es decir el cimiento de la acusación.

El abogado hizo una analogía con un caso de homicidio en que no se necesita encontrar el cadáver para probar el crimen, pero "al menos se demuestra que la víctima si existió y alguna vez estuvo con vida".

"En este caso no hay certeza de que las tarjetas alguna vez existieran, de modo que mucho menos se puede tener certeza de que se intentó ocultarlas", aseguró y, tras destacar estas inconsistencias de la acusación, Brito pidió la absolución.

El Tribunal pasó a un cuarto intermedio hasta el martes próximo a las 9.30, cuando Jaime podrá decir sus últimas palabras y luego comenzarían las deliberaciones de los jueces: se espera que anuncien su fallo ese mismo día.

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