20 de diciembre 2005 - 00:00

FMI: Kirchner festeja con todos sus punteros

Felipe Solá
Felipe Solá
Poco costará detectar en el tumulto a varios que en 2001 festejaron el default de Adolfo Rodríguez Saá. Pero los tiempos cambian y los archivos se incendian: ahora, el peronismo de Buenos Aires -en su formato FpV- prepara una celebración para aplaudir el pago al FMI.

Programado, en principio, como show para despedir el año y fiesta tardía por el turno electoral, el encuentro cambió de objetivo y se reconfiguró como cena de apoyo del Frente para la Victoria bonaerense a la decisión de Néstor Kirchner de cancelar la deuda con el Fondo Monetario.

• Significado parcial

La fecha está definida: el próximo miércoles, 28 de diciembre, Día de los Inocentes, los principales 200 dirigentes -desde Felipe Solá hasta intendentes y caciques locales del FpV del conurbano se reunirán para emitir un mensaje de respaldo al gobierno.

La cena tendrá un significado paralelo: en los hechos, funcionará como acto de ceremonia para la coronación de Kirchner como nuevo jefe político de Buenos Aires, luego de la derrota y el posterior retiro de Eduardo Duhalde. El rey ha muerto, viva el rey.

Otro invitado también levantará la copa: Solá, gestor de la embestida que derivó en la ruptura del peronismo, podrá regodearse ante los que lo hacharon por romper con Duhalde y luego, seducidos o presionados por Kirchner, se plegaron al antiduhaldismo.

Gesto último de identidad, la lista de comensales excluirá a los conversos del «día después»:
duhaldistas perdidosos en la elección del 23/10 que ahora veneran a Kirchner. Un premio simbólico para los delegados que portaron el sello del FpV en zonas enemigas.

Estos deben someterse ante los que eran «malditos», pero recibieron la bendición oficial. Un caso:
Luis Vivona, de Malvinas

Argentinas, que tuvo problemas para jurar en el distrito que controla
Jesús Cariglino, ahora aliado periférico de Solá y Kirchner.

• Pretensiones

Los aplausos por el pago al FMI y los brindis por la victoria de octubre -el tiempo volvió difusa la frontera que distingue a ganadores de perdedores- acallarán el ruido de los forcejeos que se activaron en el kirchnerismo por la sucesión de Solá en 2007.

Esa noche, repartidos por las mesas, se ubicarán el ministro del Interior,
Aníbal Fernández; el ministro de Gobierno, Florencio Randazzo; el titular de Diputados, Alberto Balestrini; el senador José Pampuro, el intendente Julio Pereyra y Sergio Massa de la ANSeS.

Todos, en público o en privado, confesaron sus pretensiones de heredar a
Solá. El gobernador, por lo pronto, buscó ayer demorar una pulseada que amenaza con licuarlo: dijo, remedando a Alvaro Alsogaray, que antes de desatar esa disputa hay que pasar el invierno.

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