Fondos públicos para viaje de la izquierda a La Habana
La izquierda porteña, pulverizada en las urnas del domingo en la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, se permitirá un entierro de lujo. Con cargo al presupuesto público, un grupo de diputados de ese signo que terminan su mandato viajará en la segunda semana de noviembre a La Habana para participar de un congreso de asuntos municipales. Con pasajes y demás gastos pagos, estos legisladores honrarán la tradición de sus antepasados, los concejales metropolitanos, en las últimas horas como representantes de un público que los saca de la Cámara.
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Será a partir del 12 de noviembre próximo, cuando una delegación de diputados de la Ciudad de Buenos Aires se suba al vuelo que los deje en Cuba. Casi un sueño, que por ahora no piensa compartir la esposa de Luis Zamora, Noemí
Oliveto, quien reporta a un monobloque, pero que, puede decirse, ha duplicado las bancas con el ingreso, en diciembre, de un par que la acompañará en las tertulias legislativas.
Varios de los invitados calculaban ya utilizar algún fondo propio para extender la estada en Cuba, ya que, aseguran que la Legislatura sólo considerará los gastos que ocasiona la participación en el encuentro, desde los pasajes hasta el hotel con desayuno y las comidas. Las cuentas saldrían del reparto de $ 6.000 que cada legislador porteño tiene adjudicado para viajes en el presupuesto de la casa y no es cuestión, si ya no volverán a las bancas, que ese dinero no se utilice para la capacitación de los representantes de los vecinos de la Capital Federal.
• Problemas de agenda
El viaje de los egresados acarrea algunos problemas de agenda en las comisiones. Uno de ellos es la reunión de la Sala Acusadora que debe dictaminar si Aníbal Ibarra será enjuiciado o no. Esa sesión se programaba ayer para el 10 de noviembre, entre otras cosas, con la idea de cerrar ese trámite antes que una decena de diputados se tome descanso. El regreso esperará a la mayoría de los viajeros con tiempo para votar el presupuesto 2006 que requiere Ibarra y también vaciar cajones y estantes, antes del 10 de diciembre, cuando se despidan con sueños de intentar la vuelta (a la Legislatura, no a Cuba) recién en dos años. Toda una capacitación, que de hacerla diputados de otro color y en otras latitudes, exaltaría sin duda a los de la izquierda.




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