9 de mayo 2003 - 00:00

Fracasó la presión de "Clarín" a Diputados

Diputados tuvo ayer un gesto de sensatez: a pesar de que los lobbystas monopólicos presionaron por la denominada ley de bienes culturales (hecha a medida para salvar a "Clarín" y también a "La Nación"), los legisladores postergaron sin fecha el proyecto que ya tenía sanción del Senado. Pero como contracara, legisladores del oficialismo y la oposición se pusieron demagógicos y terminaron convirtiendo en ley la suspensión por 90 días de las ejecuciones hipotecarias de vivienda única. También obligaron por ley a que los bancos extranjeros notifiquen públicamente si garantizan o no depósitos en el país con activos de la casa matriz. Finalmente, sancionaron y giraron a la Cámara alta una polémica iniciativa que permite acceder a información secreta del Estado. Más en sintonía con la realidad, terminaron de votar y transformar en ley el rescate de los bonos provinciales. En tanto, trascendió que la recaudación del impuesto al cheque no cumple con las metas previstas, razón por la cual no habrá excedente para pagar el fondo de incentivo que en su momento prometió el Congreso. El problema es que el año que viene podría pagarse con recaudación directa. Riesgoso.

La Cámara de Diputados finalmente no cedió a la fuerte presión del grupo «Clarín» y del diario «La Nación» y postergó la votación del polémico proyecto conocido como de protección a los bienes culturales, pero que en realidad sólo está destinado a proteger a los medios de comunicación monopólicos de sus acreedores extranjeros. Así, los medios endeudados podrían escapar de una toma de control por parte de quienes les prestaron sumas que superan los miles de millones, todo bajo protección del Estado.

El proyecto, que había sido incluido en tercer lugar en la agenda de la sesión -después de la gestión sobre cada diputado que habían hecho los lobbystas de esas empresas-, fue relegado a último término. El pedido lo hicieron Daniel Esain, del partido FISCAL de Mendoza, y el socialista Jorge Riva: «No puede ser que tratemos este tema antes de la suspensión de ejecuciones, estando tanta gente esperando en la puerta», dijeron. El pedido se sometió a votación y ganaron 110 a 40.

Cuando se cumplió el plazo y llegó el momento de votar la ley de protección a los medios -establece que ningún extranjero puede poseer más de 30% de un medio o productora nacional, entre otras restricciones-, los diputados comenzaron el debate pero debieron pasar a un cuarto intermedio por falta de quórum.

De todas formas, todos los bloques tenían algún reparo a este proyecto forzado por los monopolios bajo la ley del miedo. Horacio Pernasetti, presidente de la bancada radical, ya había pedido durante la tarde que, en caso de votarse el proyecto, se hiciera nominalmente. Es decir, cada legislador debía dejar en claro qué posición tomaba.

El radicalismo había tenido un duro debate sobre el tema y el peronismo también estaba dividido. Pesaba sobre los legisladores la amenaza de Elisa Carrió del miércoles por la tarde. En ese momento, la arista salió de la reunión de Labor Parlamentaria anunciando un escándalo en el recinto, con denuncias de presiones, si la ley era sancionada.

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