Fracasó paro en subtes pero sigue aún tenso el conflicto
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La otra novedad fue la evidente presencia de hombres de la UTA oficial en andenes y accesos al subte, con el objeto de «garantizar» que quienes querían prestar servicio pudieran hacerlo. Esta actitud del gremio contrasta con la que habían mantenido en otros paros previos convocados por el Cuerpo de Delegados que responde mayoritariamente a partidos de la izquierda trotskista (Partido Obrero, MAS, MST, etc.).
En efecto, la UTA parecía «entregada» a la acción de este grupo contestatario, que no responde a la conducción central ni la reconoce como tal. El panorama parece haber cambiado de manera radical a partir del reemplazo de Juan Manuel «Bocha» Palacios -que debió dejar la secretaría general de la UTA en medio de un escándalo y denuncias- por Roberto Fernández, el actual «uno» del gremio. A pesar de ser un hombre cercano a Hugo Moyano igual que Palacios-Fernández decidió enfrentar a los delegados; la primera señal fue la presencia el lunes en el Hotel Bauen de un grupo de «militantes» que interrumpió una conferencia de prensa de los delegados; la segunda fue su vigilancia de ayer en los lugares de trabajo.
Según versiones sindicales, esto apunta -además de intentar recuperar el terreno perdido por Palacios- a no permitir que los delegados se apropien de una reivindicación negociada por UTA y Metrovías. En efecto, gremio y empresa habían pactado el pago de una suma de entre $ 500 y $ 600 por empleado, no remunerativa y por única vez con el sueldo de diciembre. Los delegados redoblaron la apuesta, reclamando un aguinaldo completo, a lo que la empresa se negó aduciendo no contar con los fondos para tal desembolso (que rondaría $ 7 millones).




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